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Dos toques más a los republicanos

El diario de referencia en EEUU, el New York Times, está investigando la autenticidad de la historia de ‘Joe the Plumber’, a quién McCain se refirió constantemente en el último debate, y que resulta llamarse Samuel J.:

La fama puede tener dos caras y si no que se lo pregunten a Joe Wurzelbacher, el fontanero de Ohio que se convirtió en el inesperado protagonista del último debate presidencial entre Barack Obama y John McCain. The New York Times publica en su página web que el célebre fontanero se llama en realidad Samuel J. Wurzelbacher, tiene problemas con Hacienda, y según la asociación de fontaneros de Toledo (Ohio) no puede ejercer esta profesión, ya que Wurzelbacher no tiene licencia, requisito necesario para ejercer en esta ciudad del medio oeste estadounidense, no está afiliado al sindicato y ni siquiera siguió un curso para ejercer el oficio. El periódico de Nueva York también recoge que Samuel J. Wurzelbacher se presentó a sí mismo como independiente, está inscrito como votante republicano, y participó en las primarias de ese partido. Así que, como un buen guión de Hollywood, Wurzelbacher puede pasar de ser toda una celebridad, ejemplo del sueño americano, a un personaje electoral que pasará al olvido tan rápido como apareció. El Pais 17-10-2008

Y segunda toque. Está claro que Obama lleva ganando la batalla en Youtube, desde hace meses. Y también se sabe que Sarah Palin está teniendo más presencia en la televisión por su doble cómico, Tina Fey, de Saturday Night Live, en NBC, que por sí misma. A esto se le añade un video que es demoledor: un ‘Best of’ de las declaraciones más surrealistas de la candidata a vicepresidenta republicana:

Muchos analistas creen que Obama ya ha ganado. Incluso el mismo Obama lo piensa, y por eso ayer pidió en un mitin que nadie se relaje, y recordó a sus partidarios que han de ir a votar, porque sinó no sirve de nada toda la euforia. No diguis blat fins que el tinguis al sac i ben lligat, hubiera dicho mi abuela, si fuera catalana.

250-189

ABC News

Quedan unas horas para el debate entre los candidatos a vicepresidente, en USA. Otras veces, pasan desapercibidos. De hecho, incluso cuesta recordar los nombres de los números 2 de los último presidentes de USA. Pero esta vez el debate entre los acompañantes de Obama y McCain lo van a ver seguramente muchos más telespectadores.

Y no, tampoco esta vez Joe Biden (el demócrata) va a ser el centro de atención. Es Sarah Palin la que está bajo presión. La última entrevista que la republicana concedió en CBS fue muy floja, con un momento incluso “vergonzoso”, según los analistas de CNN. Se le preguntó sobre alguna resolución del Tribunal Supremo con la que no haya estado de acuerdo, y después de que se le insistiese varias veces, no consiguió mencionar ni una, aunque los republicanos afirman que es importante hacer una profunda renovación del organismo.

Si hoy fueran las elecciones, los demócratas se asegurarían 250 votos electorales y los republicanos, 189. La meta que hay que conseguir son los 270. Es decir, de los 8 estados que parece que van a estar bastante empatados, a Obama le bastaría con hacerse con Florida  (aunque McCain ganara en los otros 7) para llevarse la presidencia.


Viendo como la crisis económica está afectando a los republicanos (pese a que por fin se ha aprovado el plan de rescate de Bush) y la presión sobre Palin para que no cometa más patinzaos, las cosas pintan bien para Obama.

Aunque… queda mucho. Y ambos partidos seguramente se estaran guardando alguna baza para intentar derrumbar al contrario en el último momento. De momento, a ver qué pasa esta noche en el debate.

Aunque la mona se vista de seda…

Parece mentira que durante dos días seguidos el tema sea el del cerdo y el pintalabios. Lo dijo Obama, en un speak, y se ha convertido en una bomba. La frase fue:

That’s not change. That’s just calling something the same thing something different. You know you can put lipstick on a pig, but it’s still a pig. You know you can wrap an old fish in a piece of paper called change, it’s still going to stink after eight years. We’ve had enough of the same old thing.

En España, la frase seria “Aunque la mona se vista de seda, mona queda”. Pero el problema (artificial, pero sí, problema para Obama) es que Sarah Palin habló así de sí misma, hace sólo unos días, de esta forma:

You know the difference between a pitbull and hockey mom? Lipstick.

¿Así que cuál fue el error de Obama? Usar un dicho popular estadounidense cuando no tocaba. Y aplicarlo a los republicanos. Sin tener en cuenta que el concepto lipstick ya “pertenece” a la candidata a vicepresidenta de McCain. Y que a partir de aquí, es fácil sacar conclusiones sobre sexismo y demás cosas…

Queda menos para las elecciones en Estados Unidos. De momento McCain tiene un 3% de ventaja, dicen los últimos datos de las encuestas. Esperemos que unos y otros no caigan en la tentación de jugarse los puntos de la opinión pública en el terreno de las polémicas. Porque sinó estaremos servidos de pintalabios, colores de piel y relaciones con empresarios corruptos hasta el 4 de noviembre… Buf, que palo.

El rugido de los republicanos

Maiabean, Flickr.

Maiabean, Flickr.

No es como el escalofrío que sentí al ver la perfección inquietante de la inauguración de Pekín 08. Es algo diferente, pero también me ha hecho sentir incómodo. El rugido de los republicanos.

En Estados Unidos, ésta es la semana grande de John McCain y los conservadores, como lo fue la anterior para Obama y los liberales. Para los medios norteamericanos, de hecho, es la semana de Sarah Palin, en exclusiva. Es el centro de atención por su presunto tráfico de influencias en Wasilla, el pequeño pueblo del que era alcaldesa y por su también presunta ex militancia en un partido independentista de Alaska. Además, se habla de su afición por cazar osos y como no, del embarazo de una de sus hijas, menor de edad.

En silencio hasta ahora, le tocó por fin subir al escenario a rebatirlo todo. Desde el micrófono de la Convención Republicana. Y según CNN, Fox, MSNBC… no decepcionó. Hizo un discurso contundente y se atrevió a entrar en los temas polémicos con fuerza, defendiéndose “como se defiende una madre”. Hasta aquí, bien.

Pero me destacaron especialmente algunas cosas. Habiéndonos acostumbrado la semana pasada a las intervenciones de Joe Biden, Al Gore, Michelle Obama, Hillary Clinton, su marido Bill, y el propio Barack Obama, saltan a la vista al menos tres grandes diferencias entre las convenciones demócrata y republicana.

Una. El tono de los discursos. Es verdad que los demócratas se pierden muchas veces en las palabras grandilocuentes, en los términos abstractos (aunque en el discurso final de Obama hubo un saco lleno de promesas concretas), y en el lenguaje de las ideas absolutas. Pero las claves de fondo llegaban al oyente, daban ese buen rollo que parece que se le exige al partido, y todo tenía cierta ironía fina, que te hace tener una media sonrisa durante gran parte del tiempo, aunque no seas del club. Los republicanos, en cambio, no tienen ese tono. El discurso de Palin fue basto, abordando los temas uno tras otro, tal como venían. La ironía era más bien sarcasmo, y en lugar de dejarlas ir con disimulo, la ex-gobernadora de Alaska apuntaba directamente al objetivo, como dicen que hace con su fusil los fines de semana.

Dos. El público al que se dirigían los mensajes. Uno de los flancos que Obama ha querido tapar mejor desde un principio ha sido el de la política internacional. Por un lado, por la inexperiencia del candidato en asuntos exteriores, pero también porque sabe que es el preferido para la mayoría de los gobiernos del mundo. Por ello, conciente del revuelo que su carrera está causando a nivel internacional, sus palabras buscaban caer más o menos bien tanto en Europa, como en Rusia, como en Asia. Una visión abierta, en la que se remarcaba mucho el concepto “juntos”, también por lo que se refiere a las relaciones internacionales. Los republicanos, en cambio, parece que van a lo suyo. Como también sucede en España, la derecha estadounidense sabe que tiene sus votantes mucho más consolidados que su oponente. Así que van a piñón fijo. No buscan agradar a quien saben que seguro que no les va a votar. Y, como recordó un medio afín, el resto del mundo no vota, sólo los estadounidenses. Así que… menos concesiones al panorama internacional, menos laicidad patriótica y menos halagos al enemigo. Palin atacó frontalmente a Obama y removió los instintos de guerra primarios: “los demócratas hablan mucho de Irak, pero no han dicho ni una vez la palabra ‘victoria’!”, mientras los asistentes gritan “boooo!”.

Y tres. El ambiente. Después de ver todos los discursos, me dió la sensación que el aire que se respiraba en la convención demócrata era de entusiasmo. Más allá del hecho que se trata del primer candidato afroamericano, que se había recuperado la unión, y demás hitos importantes para el partido. Las caras de la gente eran de euforia (cosa lógica, todos estaban convencidos hasta la médula desde inicio). Entre los asistentes al discurso de aceptación de la candidatura había obreros de fábrica, familias al completo, madres trabajadoras y jóvenes entusiasmados. También estaba estudiada la cantitad de personas de procedencia latina y afroamericanos que ocupaban la platea central. La puesta en escena funcionaba. Se transmitía diversidad, y en los ojos brillantes de quienes escuchaban con más atención hasta se leía esperanza en recuperar el sueño americano (en el que tanto insistió Obama). Entre los republicanos, en cambio, la diversidad sólo estaba entre los atuendos del público. Había la zona de sombreros cowboy, como 3 hileras seguidas. Había la sección de empresarios o vip’s (bueno, ésta también la habían tenido los demócratas) y la zona veteranos de guerra (identificables fácilmente por su gorra verde cargada de condecoraciones). Aquí el ambiente no era tan emocional, sinó más bien crispado. Las caras de los asistentes daban la sensación de estar esperando para levantarse a abuchear a los demóratas a la mínima consigna, o a reír con algun comentario sobre la inexperiencia de Obama.

John McCain, pese que de una forma diferente a la de su contrincante, también profesa su propio “Cambio”. Ha roto con George W. Bush en algunos temas. Y su carrera política tiene varios momentos en que se ha desmarcado de la línea del partido. Pero el olor de su partido, en esta convención, sigue recordando mucho a los políticos conservadores y ultrapatrióticos que han dominado Washington en los últimos años.

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