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No tiene mérito

 

  • No tiene mérito pasarte una vida repitiendo la misma idea, por miedo a perder el apoyo de quienes te vitorearon al principio.
  • No tiene mérito construir mensajes en clave interna para fortalecer la pared de tu burbuja ideológica.
  • No tiene mérito exigir que se te incluya en el debate para después limitarte a esperar tu turno de palabra.
  • No tiene mérito justificar el tono agrio de tus palabras desde un disfraz de víctima.

 

  • No tiene mérito seguir una agenda en la que no crees.
  • No tiene mérito aplaudir a personas que no consideras íntegras.
  • No tiene mérito preparar un discurso imaginando los aplausos de los que piensan como tú.
  • No tiene mérito romper relaciones con quienes, sospechas, podrían convencerte de que te equivocas.

 

  • No tiene mérito “predicar” en el espacio público y negarte a explicar tus argumentos en el tú a tú.
  • No tiene mérito usar palabras grandilocuentes que sabes que otros no entenderán.
  • No tiene mérito decir que siempre pensaste lo que ahora defiendes. Y que igual que entonces, ahora también tienes razón.
  • No tiene mérito hacer el análisis antes de consultar los datos.

 

No tiene mérito. Y sobre todo, no es honesto.

 

Sólo Mas

Desde la mañana de viernes en la que Catalunya entera apareció forrada con publicidad electoral, Artur Mas no ha dejado de ser el centro de los comentarios. Todo el mundo tiene una opinión sobre el cartel que le han confeccionado, en el que aparece con los brazos extendidos, los dedos de las manos marcando la senyera y la mirada fija en un horizonte que sólo él parece ver.

En las redes sociales siguen comentando esta imagen que CiU ha querido proyectar de su líder bajo el lema “La voluntat d’un poble” (La voluntad de un pueblo). El parecido de Mas con el Moisés de Hollywood es tan claro que casi no puede ser una casualidad (aquí la comparación). Todo encaja para dejar a los ciudadanos con una idea sencilla:  el presidente liderará al pueblo hacia la tierra prometida.

Pese a las acusaciones de prepotencia, la dirección estratégica del partido, lejos de suavizar el tono, ha ido desarrollando el ‘storyboard’ en los últimos días. Se ha creado el hashtag #totsambelpresident, y los co-líderes del partido han desaparecido (incluso el incómodo Duran i Lleida) para convertirse en fans que arropan al jefe. El tinte religioso de todo ello lo ilustra de forma muy ácida un gag de la semana pasada del programa Polònia.

Mas ha anunciado que cuando acabe su misión (la de llevar a Catalunya al “estado propio”), se retirará para dar paso a otros. Le bastará con quedar en la Historia como la persona que llevó a Catalunya a su destino anhelado.

En todo esta aventura no le ha ido mal que un diario de Madrid especializado en conspiraciones (véase lo de ETA y el 11-M) haya montado un tinglado alrededor de unas supuestas cuentas del presidente en Suiza. Las respuesta parecía preparada de antemano: ‘Desde las cloacas, intentan atacar a Mas de todas las formas posibles’, nos dicen los convergentes, ‘porque saben que él es el único que puede llevar a Catalunya a la libertad’. Pero no le “destruirán”, decía Mas hace unos días entre los vítores de un público enfervorecido, y añadía (literal): “Si a mí me rompen las piernas, caminaré con las vuestras”.

Esta semana, el spot televisivo de CIU, que sale a diario en TV3 antes o después del “Telenotícies”, ha cambiado. El motivo puede ser las críticas que había recibido, aunque probablemente sea una mera decisión de campaña: refrescar los mensajes a media carrera. Otros partidos también lo han hecho. Desaparece el mar de banderas del anterior yel candidato se acerca a la cámara hasta casi comerse el espectador. Se trata de dar una imagen de cercanía. El lema secundario hasta ahora, pasa a ser el principal: “Fem-ho possible” (“Hagámoslo posible”).

Este es el vídeo:

Es un anuncio bastante normal, hasta que uno transcribe sobre papel las palabras del presidente:

que estamos en un momento de dudas, de interrogantes y también de sufrimiento (1). Pero ahora tenemos una oportunidad histórica, una oportunidad (2) que no estará ahí siempre, que debemos saber aprovechar. Una oportunidad única para vivir mejor (3), todos juntos. Llegaremos tan lejos como vosotros queráis (4). Y en este camino (5), sabéis que yo estoy y estaré a vuestro lado(6). Porque sólo si vamos juntos, lo haremos posible (6)”.

Una interpretación del mensaje podría ser la siguiente: el presidente es consciente de que el pueblo catalán está en una situación muy difícil y sin certidumbre (1). Pero se puede ver ya una esperanza futura (2), basada en la promesa de llegar a un destino soñado (3). El pueblo es quien con su esfuerzo puede conseguirlo (4), a través de una senda marcada (5), por la que el líder les acompañará en todo momento, marcando la dirección y dando seguridad (6).  Y así, el pueblo hará posible lo imposible.

Wow.

El domingo 25 veremos si los tciudadanos catalanes deciden darle a Mas los super-poderes que dice necesitar (la mayoría absoluta) o si, en cambio, dejan a medio coronar al auto-nombrado ‘rey Artur’ para confiar en otros representantes, que con menos carisma pero ideas probablemente más claras, ofrecen soluciones menos abstractas.

Crítica como ‘divertimento’

Marco Rubio aguanta un chaparrón durante su entrevista con el comediante Jon Stewart.

Son todos ultraconservadores. Creen que son los únicos habitantes en el planeta Tierra. Las elecciones son un concurso de popularidad. Todo es show y poca esencia. La votantes son ignorantes. Dejan que la gente se muera por la calle. Los presidentes electos son estúpidos. Su ultrapatriotismo es exagerado. Ni si quieren saben situar a España en un mapa del mundo.

Son la críticas típicas a la política estadounidense. Varias tienen algo de cierto, especialmente la de los conocimientos de Geografía mundial.

Sin embargo, el volumen de información que levanta estos días la Convención Republicana (que ha dado el pistoletazo alos 100 metros lisos de la campaña electoral) da, entre otras cosas, para hacer un vistazo un poco más serio a la democracia del país al otro lado del Atlántico.

¿Qué diferencias hay entre la política española y la estadounidense? Aquí 4 observaciones captadas al vuelo tras observar (online) el ambiente político de los últimas semanas allí:

  1.  Los políticos de EEUU hablan, dan explicaciones. A diferencia de España, los políticos allí ni se plantean “castigar” a los periodistas pasando temporadas sin dar declaraciones.
  2. Los políticos no exigen un trato de favor. En el momento que un senador o gobernador pisa un plató de televisión lo hace esperando duras críticas a su gestión. Se esforzará por ofrecer argumentos sólidos que defiendan su trabajo ante un periodista desacomplejado que a suvez (a continuación viene la definición de lo que debería ser el periodismo:) plantea las preguntas que los ciudadanos se estan haciendo en sus casas. Nada de reservarse el derecho a no contestar, marcharse del plató o contraatacar al periodista protestando por “falta de objetividad de esta cadena”.
  3. Si un político se equivoca, aunque se trate de un malentendido, rectifica al instante. Da la cara, pide perdón y aguanta el chaparrón.
  4. Si un político miente descaradamente los propios medios de comunicación (e incluso sus compañeros de partido) presionarán para que dimita. No harán falta manifestaciones de ciudadanos enojados en la calle. (La excepción es si el que miente es el presidente del país, entonces sí cambia un poco este baremo).

Podríamos hablar también de otras diferencias. Como la disposición de los políticos norteamericanos a aparecer en programas de humor donde saben que pueden salir humillados (ayer por ejemplo la nueva promesa republicana Marco Rubio se atrevió con el Daily Show del ácido Jon Stewart), los esfuerzos por visitar pueblos insignificantes para hablar con la gente de a pie en un bar cualquiera y escuchar sus comentarios y críticas, u otro tipo de comportamientos maduros como estar dispuesto a hablar de su vida al margen de la política o tomarse la libertad de llevar la contraria al líder de partido (véase Ron Paul, Sarah Palin, Michelle Bachmann, etc… contra el nuevo líder republicano Mitt Romney).

En algunas cosas (no muchas) nuestro sistema político puede que sea mejor que el de EEUU. Pero en cuanto a la altura de nuestros representantes en el Congreso, en el Senado, en los Parlamentos regionales, nos separa un océano.

En España un presidente puede permitirse desaparecer por semanas y huír de los periodistas, que lo aceptarán sin rechistar. Un senador puede ser elegido sin ni siquiera dar una triste rueda de prensa durante la campaña. La mentira es vista como un gaje del oficio político, que incluso hay que aplaudir si se ha hecho con cierta intencionalidad: todo bien si se trataba de una “estrategia de amague que teníamos que hacer para el bien de todos”.

Aquí, ser un corrupto es un mal menor que no repercute en la intención de voto. Se ignora a los ciudadanos que se manifiestan por alguna causa justa y se pisa la calle sólo los segundos que se tarda en cruzar la puerta de la sede del partido y entrar en el coche oficial. Decir algo que no concuerda con la línea oficial del partido es considerado “traición” y se castiga con una desautorización pública la primera vez y con la expulsión, la segunda.

Y, ¿pedir disculpas? Eso es de débiles. En España bien sabemos que todos tenemos siempre razón. ¿Por qué iban a equivocarse (¡y pedir disculpas!) precisamente los políticos?

Detrás de la lona

Imatge

Hoy es 15 de mayo. Ayer pasaba por la plaça de Catalunya. Había un ambiente alegre, con muchos puestos bien ordenados, gente hablando, casi todos comiendo, eran las 3. Me quedé con una imagen. Era un mega anuncio que cubre las reformas de una de las fachadas que da a la plaza. Rayban con su campaña “Never hide”. Una batalla campal entre supuestos manifestantes y la policia. En el lugar donde va impreso el logo y el slogan han cortado un hueco desde la zona de los andamios y han sustituido la marca por el signo de los indignados.

Ha pasado un año desde que empezó algo que ha tenido una voz importante en las calles y consecuencias sobre todo en los barrios de muchas ciudades. En la práctica, no ha sido algo mayoritario y a veces no ha ayudado al movimiento que algunos grupos se hayan sentido demasiado a gusto en él (los grupos okupas, por ejemplo). Pero la frustración de centenares de miles de cuidadanos se ha expresado muy claramente y ha unido una generación no acostumbrada a protestar mucho, a otra generación, la de muchos abuelos emocionados con la idea de poder apoyar. ¡Los “iaioflatuas”, de hecho, se están convirtiendo en el grupo más visibles en el 15-M!

Una conclusión rápida. Ahora que se cumple un año del primer impacto, los diarios de derecha han demostrado tener razón en una cosa. El impacto en la política nacional de toda esta indignación ha sido casi nula. Apenas durante un mes PSOE y PP mostraron alguna simpatía y prometieron que se escucharía algunas de las revindicaciones. Ahora los indignados ya hace meses (¿11?) que no son un tema para los portavoces políticos. ¿Para qué tenerles en cuenta si no roban votos?

Esta podría ser la clave para este segundo año. El 15-M tiene que recuperar el apoyo que tuvo más allá de la izquierda radical. En las asambleas, más allá de las acciones (muy interesantes, como la de Bankia ayer) hayque empezar a debatir sobre cómo tener un impacto político real. En las elecciones también. En los lugares de decisión.

Conforme se pase de la protesta a la propuesta, el movimiento podría conseguir que las ganas de cambio dejen de ser algo abstracto. Si se empieza a pensar en alternativas, la indignación podría hacer un corte en la fachada de la democracia. Y darse de bruces con los andamios desde los que se pueden hacer las reformas. Se trata de encontrar un sitio en el que colocar la punta de lanza. Y ser incisivo.

“Me aburre la política”

Bateria (como se dice en argot político) de medidas en las últimas 24 horas:

  1. Reducción del 100% de los de las tasas a las compañías de aerolíneas que consigan aumentar el número de viajeros.
  2. Aprobación de la medida que permitirá que todos los niños de 5º de Primaria tengan un ordenador portátil propio en sus aulas.
  3. Eliminiación total de la publicidad en TVE a partir de la próxima temporada.
  4. En Francia, se aprueba la ley que cortará la conexión a internet a todos los usuarios que sean sorprendidos 3 veces haciendo descargas ilegales.

Todas estas son medidas de envergadura, que pueden impactar mucho en la sociedad. Y a estas cuatro se añade una que se ha sabido hoy en medio del ruido del debate político en el Congreso y la Copa del Rey de Fútbol: mañana el Consejo de Ministros aprobará (5.) la nueva Ley del Aborto. Además, según ya han avanzado algunas fuentes del Gobierno, no incluirá ninguna de las aportaciones que muchos sectores de la sociedad española habían pedido, alertadno que muchas medidas que incluye la ley son desproporcionadas. Así que se amplían los plazos, se podrá abortar sin consentimiento a partir de los 16, etc. Y como se anunciaba ayer, la píldora del día después pasará a venderse en las farmacias sin prescripción médica.

Sigue cambiando a ritmo frenético nuestra sociedad. Pero como “no nos interesa la política”, ni nos inmutamos ante medidas que algunas para bien, muchas para mal, van calando en nuestra vida.

“Tres millones netos al año”

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El optimismo económico con que Jose Luis Rodríguez Zapatero encaraba su nueva legislatura le llevaba a prometer pleno empleo en su programa electoral. Concretamente prometía crear dos millones de nuevos empleos y reducir la tasa de desempleo hasta situarla en el entorno del 7%. Sin embargo, las últimas cifras han enterrado esa previsión con el peso de los más de tres millones de parados con que cierra 2008. ABC

En diciembre la tendencia no mejoró. El paro aumentó en 139.694 personas, el 4,6% respecto al mes anterior y la mayor subida en este mes de los últimos 12 años. EL MUNDO

…un avance que se traduce en que 999.416 personas se han apuntado a los Servicios Públicos de Empleo en este año, hasta rebasar la cifra histórica de tres millones, el nivel más alto desde 1996 con 3.128.963 inscritos. EL PAÍS

…ha colocado a España al frente de la UE por tasa de desempleo con un 13,4%. EL PAÍS

Zapatero ha recordado que en la última legislatura se crearon tres millones de empleos en España, de los que se han perdido “prácticamente un millón” en el último año. La tarea ahora, ha dicho, es la de recuperar todo el empleo perdido a partir de la segunda mitad de 2009. “Ese es el objetivo que hay por delante. En ese empeño y sobre todo movilizando inversión pública, en un momento en el que la privada está fría, debemos tener los resultados que buscamos”, ha concluido. EL PAÍS

[Zapatero] …señaló que el impacto de los 33.000 millones de euros de inversión movilizados por el Gobierno “debe producir un impacto favorable en el desempleo”, con lo que confió en que se puedan ver “cifras menos preocupantes”. El MUNDO

El número de desempleados en Catalunya creció en 20.396 personas en diciembre, un 5,06% más que en el mes anterior, y situó la cifra total de parados de la comunidad en 423.232 personas. El incremento interanual fue del 59,24%. LA VANGUARDIA

La consellera Serna també ha destacat la importància que els treballadors “es puguin formar en el que el mercat demanarà d’aquí a uns mesos” i que les empreses “tinguin liquiditat i accés al crèdit”. 3cat24.cat

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Dos comentarios:


1. Suena ridículo que Zapatero tuviera en su programa el reducir el paro al 7%. No sólo ahora, ya entonces, en los momentos previos a la elecciones, el presidente sabía perfectamente que la crisis llegaría con dureza.

2. Estos datos del paro son los que se sacan del total de personas que se han apuntado a las listas de los Servicios Públicos de Empleo. Es decir, no son datos reales del todo, ya que el número más cercano a la realidad de gente sin trabajar es el que se puede sacar de la encuesta de población activa (EPA), que incluye también a aquellas personas que no se han apuntado a las listas oficiales del paro.

Análisis: “EEUU: donde la fe no incomoda a los políticos”


Barack Obama asegura que ora “cada noche a Jesús”. Hilary Clinton asiste a una iglesia metodista. Varios vídeos en youtube muestran a Mike Huckabee tocando el bajo en el grupo de alabanza de su iglesia. John McCain cree que “Estados Unidos es una nación cristiana”. Y así se podría pasar por casi cualquiera de los que han sido candidatos en las primarias de los partidos demócrata y republicano: la mayoría declaran abiertamente ser cristianos. Mientras, aquí en España sorprende que en Estados Unidos, política y fe no estén necesariamente enfrentadas, sino más bien todo lo contrario.
El caso más paradigmático es el actual presidente de EEUU. Muchas veces se ha hablado de George W. Bush, el “new born christian” (‘cristiano renacido’) más famoso del mundo. En muchos de sus discursos se ha referido directamente a Dios y ha popularizado -aún más si cabe- la sentencia: “God bless America”. Algo que le ha llevado, intencionadamente o no, a convertirse en la imagen más visible de los protestantes en el mundo, en ocasiones a disgusto de sus propios hermanos en la fe que no coinciden con sus ideas y actuaciones políticas.

EL “CASO BUSH”
De aquí que los medios de comunicación en países en que los evangélicos no suelen tener mucha repercusión social, hayan descubierto detrás de Bush una comunidad de creyentes interesante de sacar a la luz. Pero el asociar al actual presidente de EEUU con todo lo protestante (ignorando, dicho sea de paso, a otros muchos políticos protestantes de muy diferente signo político), ha llevado a que en España y otros países se haya pasado a utilizar los términos “fundamentalista” y “ultraconservador” como sinónimos de “evangélico”. Y esto ha provocado que los evangélicos españoles (e imaginamos que en otros países) se hayan visto tapados muchas veces por una ola de comparaciones -o directamente, asimilaciones- con las que no se sienten identificados.

SER VISIBLE
Pero mientras en Europa -y de forma especial, en España- lo más recomendable para un político es no hablar (demasiado) de sus convicciones religiosas, en Estados Unidos hay momentos en los que quienes han estado participando en la carrera por convertirse en candidato a presidente han dejado claro de forma intencionada que son cristianos comprometidos.

Y no sólo los republicanos. Pese a que se dice que los evangélicos se identifican más con los conservadores, también las caras más conocidas del Partido demócrata visitan iglesias cristianas, hablan con pastores evangélicos y obispos católicos, y apelan de vez en cuando a los valores cristianos. Un ejemplo de esto es el sermón de Barack Obama en una iglesia bautista, que se puede ver en el portal de internet Godtube.

Los aspirantes a la Casa Blanca no pasan por alto que los cristianos estadounidenses son una parte de la sociedad muy importante, de manera especial en los estados del sur del país. En el conocido por los medios como Bible Belt (“Cinturón de la Biblia”), la forma bibliocéntrica de comprender la vida se traslada a la política, e influye mucho en el voto.

Este enfoque contrasta con otros protestantes, los de los estados del norte. No tienen tanta fama como los del sur porque suelen ser más moderados en su discurso, y por tanto, salen menos en los medios de comunicación. Se diferencian por tener un voto más volátil, es decir, por desmarcarse más del partido republicano y dar más importancia a las políticas sociales o a la igualdad de derechos por encima de los valores conocidos como moral cristiana.

Así que hablar de fe en EEUU, se ve como un hecho normal que reconoce a una parte de la sociedad su peso específico, también trasladado a la política.

LO QUE CARACTERIZA A EEUU
Entonces, ¿cuál es la diferencia con Estados Unidos? Seguramente su historia. El país, desde su fundación en 1776, se ha basado en valores cristianos. La Constitución está teñida por éstos, y durante sus 230 años de historia, el componente cristiano nominal ha estado siempre presente.

A día de hoy, el país no tiene tantos remordimientos del pasado relacionados con el cristianismo como los hay en Europa, por ejemplo. Y más concretamente, no ha habido abusos de poder por parte de élites cristianas como las ha habido aquí. Es decir, no ha habido casos flagrantes en que los estamentos cristianos han atacado los derechos de los ciudadanos desde el poder político.

OBAMA Y HUCKABEE
En EEUU, pues, pese a que se impulsa la diferencia entre estado y religión, la fe de los candidatos es uno más de los aspectos que los estadounidenses quieren conocer a la hora de decidir su voto. Y dada la cantidad de ciudadanos que se consideran creyentes (practicantes o no), la profesión pública de fe incluso ha pasado a ser una de las bazas electorales más importantes de los políticos. No tanto para ganar votos como para no perderlos.

El ejemplo más claro de esto son las fotografías que han aparecido recientemente del aspirante demócrata Barack Obama, vestido con un turbante somalí en una visita a África. Quien fuera que las difundió, tenia la intención de avivar, una vez más, los bulos le relacionan con el Islam. Obama, que es hijo de un keniano musulmán, ha tenido que salir rápidamente a recordar que acude a su iglesia protestante siempre que puede, y que suele acabar el día orando a Dios.

Mike Huckabee, en cambio, ha recibido ataques desde el otro extremo. El hasta hace unos días competidor de John McCain en la lucha por la candidatura republicana, se ha defendido de las críticas de muchos medios por creer en la Biblia de forma literal. En uno de los debates televisados de la cadena CNN, incluso se le ha preguntado si personalmente creía en que el mundo fue creado por Dios tal como se describe en Génesis. Después de contestar que no consideraba que eso no tenía porque influir en su elección, explicó que sí, que creía en un Dios que “nos ama, nos conoce y nos creó por su propia voluntad”. Pero Huckabee, que había sido el pastor de una iglesia evangélica, ha dejado claro que no cree que los cristianos vayan a votarle por su fe. En una entrevista, hace unos meses, recalcó que creía que había sido elegido gobernador del estado de Arkansas por ser quién los ciudadanos consideraban que “podía hacer mejor el trabajo”, y que no le afectó en nada el hecho de ser cristiano. Y añadía: “no entiendo este problema con la participación de cristianos en política”.

Así que se puede hablar de fe y política. Y se puede debatir sobre ello, en los medios de comunicación, a favor o en contra. Todo ello en un escenario en que muchos de los personajes públicos de la reciente historia de EEUU han sido creyentes confesos, a los que se ha reconocido una aportación importante a la sociedad. Algunos reverendos, como Jesse Jackson con Bill Clinton, han sido consejeros espirituales de algún presidente. E incluso, algunos cristianos han pasado a ser denominados como héroes de la nación (ese concepto tan americano), como Martin Luther King.

Se puede llegar a la conclusión, pues, que lo cristiano en la vida pública de EEUU no da reparo a nadie al menos como prejuicio. Los evangélicos claramente comprometidos con su fe no son mayoría, pero se les conoce y son visibles. Se habla de ellos para bien y para mal, y cuentan con la ventaja de no tener la sensación de tener que pedir disculpas por un pasado oscuro que les trae remordimientos. Y todo ello lleva, seguramente, a que los propios políticos no tengan la necesidad de cambiar de tema cuando se les pregunta por su fe.

¿Y EN ESPAÑA?
La historia en España es diferente. La política, también. El porcentaje de creyentes protestantes es mucho más reducido. E incluso el de los católicos practicantes es bajo. Sería posible que aquí un político no se sienta incómodo cuando se le pregunta por su fe? El socialista José Bono y el nacionalista catalán Josep Antoni Duran Lleida han dicho varias veces que son cristianos. Pero en sus propios partidos ha habido una mayoría que les ha pedido que no levanten demasiado la voz en este tema. Que era mejor que guardaran su fe en el armario del terreno privado.

Se trata, pues, de dos modelos. Uno en que la política no se siente sucia si ha de hablar de fe. Y otro, en que la fe parece que aún lleva demasiados lastres históricos encima como para pasar a ser un tema más. En el modelo estadounidense actual se podría dar, en un caso extremo, el riesgo de confundir fe y política. En el español, demasiadas veces se prejuzgan y descartan ideas y valores que podrían ser muy útiles a la sociedad, por el sólo hecho de estar basados en la fe.

De hecho, para muchos evangélicos españoles, la relación entre protestantismo y la política americana no está ayudando a su imagen pública. Incluso los políticos protestantes “de aquí” que sí quieren que su fe y sus valores marquen una diferencia, ponen límites a sus creencias a la hora de hablar en público porque consideran que no es una base compartida con la mayoría de la sociedad… y de su partido.

Redacción: Joel Forster, ProtestanteDigital.com

Artículo publicado el 11 de marzo de 2008

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