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El NY Times vota

El diario más citado del mundo, el New York Times, acaba de sacar la esperada editorial en la que se decanta por uno de los candidatos. No hubo sorpresa, y el premio se lo llevó también Barack Obama (otros diarios importantes como LA Times o Chicago Tribune le apoyaron la semana pasada). Tampoco sorprende la extensión del artículo, ya que han copiado una página de diario entera en la web -está dividida en tres partes.

El título es tal cual, “Barack Obama for president”, y el último párrafo dice así:

The nation’s problems are simply too grave to be reduced to slashing “robo-calls” and negative ads. This country needs sensible leadership, compassionate leadership, honest leadership and strong leadership. Barack Obama has shown that he has all of those qualities. New York Times. 23-10-08

A éstas alturas, seria interesante saber…

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P.D. Las bolsas europeas se siguen hundiendo! El IBEX está alrededor de un -7% y por debajo de los 8.300 puntos.

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Powell’s surprise

Colin Powell has decided endorse Barack Obama. The former Secretary of State under George Bush, the chosen to explain to the world, in the UNO, why we should invade Irak… now says he will not vote for McCain.

Why?

Well, the correct answer is, he [Barack Obama] is not a Muslim, he’s a Christian. He’s always been a Christian. But the really right answer is, ‘What if he is? Is there something wrong with being a Muslim in this country?’ The answer’s no, that’s not America. Is there something wrong with some 7-year-old Muslim American kid believing that he or she could be president? Yet I have heard senior members of my own party drop the suggestion, ‘He’s a Muslim and he might be associated with terrorists.’ This is not the way we should be doing it in America.

These days, John McCain probably is asking himself what was the porpouse of all the trash talk against Obama. But what’s done, is done. And it seems too late for big changes in polls until november 4th.

Dos toques más a los republicanos

El diario de referencia en EEUU, el New York Times, está investigando la autenticidad de la historia de ‘Joe the Plumber’, a quién McCain se refirió constantemente en el último debate, y que resulta llamarse Samuel J.:

La fama puede tener dos caras y si no que se lo pregunten a Joe Wurzelbacher, el fontanero de Ohio que se convirtió en el inesperado protagonista del último debate presidencial entre Barack Obama y John McCain. The New York Times publica en su página web que el célebre fontanero se llama en realidad Samuel J. Wurzelbacher, tiene problemas con Hacienda, y según la asociación de fontaneros de Toledo (Ohio) no puede ejercer esta profesión, ya que Wurzelbacher no tiene licencia, requisito necesario para ejercer en esta ciudad del medio oeste estadounidense, no está afiliado al sindicato y ni siquiera siguió un curso para ejercer el oficio. El periódico de Nueva York también recoge que Samuel J. Wurzelbacher se presentó a sí mismo como independiente, está inscrito como votante republicano, y participó en las primarias de ese partido. Así que, como un buen guión de Hollywood, Wurzelbacher puede pasar de ser toda una celebridad, ejemplo del sueño americano, a un personaje electoral que pasará al olvido tan rápido como apareció. El Pais 17-10-2008

Y segunda toque. Está claro que Obama lleva ganando la batalla en Youtube, desde hace meses. Y también se sabe que Sarah Palin está teniendo más presencia en la televisión por su doble cómico, Tina Fey, de Saturday Night Live, en NBC, que por sí misma. A esto se le añade un video que es demoledor: un ‘Best of’ de las declaraciones más surrealistas de la candidata a vicepresidenta republicana:

Muchos analistas creen que Obama ya ha ganado. Incluso el mismo Obama lo piensa, y por eso ayer pidió en un mitin que nadie se relaje, y recordó a sus partidarios que han de ir a votar, porque sinó no sirve de nada toda la euforia. No diguis blat fins que el tinguis al sac i ben lligat, hubiera dicho mi abuela, si fuera catalana.

Debate 3/3: el más interesante

A parte de esta desafortunada foto (pobre John)… hay cinco cosas que me destacaron del tercer debate entre Obama y McCain:

1. Nadie defiende a Bush. Obama ataca directamente el legado económico y militar que ha dejado el actual presidente. McCain, por su parte, ha roto contínuamente lo que aquí se llamaría la ‘disciplina de partido’.  No ha atacado directamente a Bush pero lo ha hecho indirectamente, refiriéndose contínuamente, a lo largo de la campaña, a la “corrupción de Washington”. Encima, ayer ya venía al debate preparado con una frase estelar. Al primer ataque que recibió de Obama sobre la gestión de los republicanos, soltó: “Senador Obama, yo no soy el presidente Bush. Si hubiera querido competir con él se tendría que haber presentado a las elecciones hace 4 años”.

2. ‘Joe the Plumber’. De vez en cuando, en los debates, los presidenciables hacen una personalización del ciudadano de a pie (algo así como la niña de Rajoy, aunque normalmente, con más éxito). McCain habló de este ‘Joe the Plumber’, que en realidad se llama Joe Wurzelbacher, según explica CBS News. Se ve que es un fontanero que un mítin se acercó a Obama con algunas preguntas sobre la crisis. Al final del debate, entre los dos candidatos se habían referido a este señor un total de 26 veces… para explicar la economia, las bajadas de impuestos, los pequeños comercios, la irritación de los trabajadores, etc.

3. Obama tiene varias propuestas en cuanto a la economia, pero sabe muy bien cuál es el mensaje que va a llegar a la gente. Lo lleva repitiendo desde el principio: “Recortaré los impuestos a todos los estadounidenses que cobren menos de 250.000 dólares al año. Es decir, al 95% de la población”. Las otras medidas que piensa aplicar, también las explica de vez en cuando. Pero lo del 95% sabe que suena demoledor.

Reuters

Reuters

4. McCain por fin sacó el carácter. Y no entiendo porque le ha costado tanto. Hasta este último debate, el republicano parecía competir con Obama en carisma. Pero tiene todas las de perder. Así que por fin, ahora, a menos de 3 semanas de las eleccions, empieza a enseñar su propio carácter. Y sí, por fin parece que vemos a McCain a gusto debatiendo, cara a cara. Sí, es menos amable, pero más convincente.

5. El moderador, Bob Schieffer, se merece un diez. Hizo preguntas interesantes, puso contra las cuerdas a los candidatos en algunso momentos y no buscó la broma fácil o el caer bien. Y tuvo un momentazo. A los aproximadamente 20 minutos de debate, hizo un repaso de los insultos y acusaciones que tanto republicanos como demócratas han hecho a sus oponentes durante la campaña (“mentiroso”, “falto de honor”, “terrorista”, “racista”…). Y preguntó: “Señores, serían capaces de decirse éstas cosas aquí, cara a cara?”. Genial!

PD Las encuestas vuelven a dar la victoria del debate al demócrata. Obama 59%, McCain 31%, según CNN.

Tranquilidad en el Ring

360 Anderson Cooper (en CNN) analizaba el debate con dos paneles, uno de analistas y el otro con representantes demócratas y republicanos. El debate había consistido en que McCain y Obama contestaban a algunas de las preguntas de las 80 personas que estaban en la grada. Así la cosa fue más dinámica que en el primer debate, y más o menos (aunque los políticos saben llevarse siempre la pregunta a su terreno) los temas de los que se hablaron eran los que la gente decidía.

NYTimes

Conclusiones de los analistas:

1. Por qué los dos candidatos repiten tanto los mismos argumentos?

2. El debate fue en 2/3 sobre economia, así que era difícil para McCain apuntar a otros temas más rentables para él.

3. McCain y Obama “no se gustan”. Pero parece que no lo quieran demostrar en los debates, y eso quita mucho interés al enfrentamiento. Demasiada cortesía preparada.

4. Álex Castellanos, asesor republicano: “Otro empate, y los empates se los queda quien va ganando, es decir, Obama”.

Y añado yo:

– Que son esos rectángulos negros que siempre hay en el fondo del decorado azul, en los tres debates (dos presidenciales, un VP) que hemos visto? son para las cámaras, miran por él el equipo asesor de los candidatos? hay periodistas VIP?

– Obama tiene más facilidad de estar cómodo en una silla alta tipo bar.

– McCain habla como un abuelo. Y no lo digo en tono despreciativo. Me refiero a que se acerca mucho a quién le hace la pregunta, habla suavemente, explica cosas del pasado, y parece condescendiente.

– Si el presidente de EEUU tuviera como principal tarea el comandar las tropas, no hay duda: McCain is the man

– Y lo más importante. Por su tranquilidad y su confianza cuando habla (y cuando escucha) parece que Obama ya se ve presidente. Y seguramente no se equivoca mucho.

(Es impresionante como CNN consigue atrapar al telespectador hablando de política. Con la puesta en escena, los comentarios inteligentes de los analistas, las miradas a cámara muy entrenadas… estan hablando de política, de forma seria, y son capaces de engancharte. Es un gusto!)

El rugido de los republicanos

Maiabean, Flickr.

Maiabean, Flickr.

No es como el escalofrío que sentí al ver la perfección inquietante de la inauguración de Pekín 08. Es algo diferente, pero también me ha hecho sentir incómodo. El rugido de los republicanos.

En Estados Unidos, ésta es la semana grande de John McCain y los conservadores, como lo fue la anterior para Obama y los liberales. Para los medios norteamericanos, de hecho, es la semana de Sarah Palin, en exclusiva. Es el centro de atención por su presunto tráfico de influencias en Wasilla, el pequeño pueblo del que era alcaldesa y por su también presunta ex militancia en un partido independentista de Alaska. Además, se habla de su afición por cazar osos y como no, del embarazo de una de sus hijas, menor de edad.

En silencio hasta ahora, le tocó por fin subir al escenario a rebatirlo todo. Desde el micrófono de la Convención Republicana. Y según CNN, Fox, MSNBC… no decepcionó. Hizo un discurso contundente y se atrevió a entrar en los temas polémicos con fuerza, defendiéndose “como se defiende una madre”. Hasta aquí, bien.

Pero me destacaron especialmente algunas cosas. Habiéndonos acostumbrado la semana pasada a las intervenciones de Joe Biden, Al Gore, Michelle Obama, Hillary Clinton, su marido Bill, y el propio Barack Obama, saltan a la vista al menos tres grandes diferencias entre las convenciones demócrata y republicana.

Una. El tono de los discursos. Es verdad que los demócratas se pierden muchas veces en las palabras grandilocuentes, en los términos abstractos (aunque en el discurso final de Obama hubo un saco lleno de promesas concretas), y en el lenguaje de las ideas absolutas. Pero las claves de fondo llegaban al oyente, daban ese buen rollo que parece que se le exige al partido, y todo tenía cierta ironía fina, que te hace tener una media sonrisa durante gran parte del tiempo, aunque no seas del club. Los republicanos, en cambio, no tienen ese tono. El discurso de Palin fue basto, abordando los temas uno tras otro, tal como venían. La ironía era más bien sarcasmo, y en lugar de dejarlas ir con disimulo, la ex-gobernadora de Alaska apuntaba directamente al objetivo, como dicen que hace con su fusil los fines de semana.

Dos. El público al que se dirigían los mensajes. Uno de los flancos que Obama ha querido tapar mejor desde un principio ha sido el de la política internacional. Por un lado, por la inexperiencia del candidato en asuntos exteriores, pero también porque sabe que es el preferido para la mayoría de los gobiernos del mundo. Por ello, conciente del revuelo que su carrera está causando a nivel internacional, sus palabras buscaban caer más o menos bien tanto en Europa, como en Rusia, como en Asia. Una visión abierta, en la que se remarcaba mucho el concepto “juntos”, también por lo que se refiere a las relaciones internacionales. Los republicanos, en cambio, parece que van a lo suyo. Como también sucede en España, la derecha estadounidense sabe que tiene sus votantes mucho más consolidados que su oponente. Así que van a piñón fijo. No buscan agradar a quien saben que seguro que no les va a votar. Y, como recordó un medio afín, el resto del mundo no vota, sólo los estadounidenses. Así que… menos concesiones al panorama internacional, menos laicidad patriótica y menos halagos al enemigo. Palin atacó frontalmente a Obama y removió los instintos de guerra primarios: “los demócratas hablan mucho de Irak, pero no han dicho ni una vez la palabra ‘victoria’!”, mientras los asistentes gritan “boooo!”.

Y tres. El ambiente. Después de ver todos los discursos, me dió la sensación que el aire que se respiraba en la convención demócrata era de entusiasmo. Más allá del hecho que se trata del primer candidato afroamericano, que se había recuperado la unión, y demás hitos importantes para el partido. Las caras de la gente eran de euforia (cosa lógica, todos estaban convencidos hasta la médula desde inicio). Entre los asistentes al discurso de aceptación de la candidatura había obreros de fábrica, familias al completo, madres trabajadoras y jóvenes entusiasmados. También estaba estudiada la cantitad de personas de procedencia latina y afroamericanos que ocupaban la platea central. La puesta en escena funcionaba. Se transmitía diversidad, y en los ojos brillantes de quienes escuchaban con más atención hasta se leía esperanza en recuperar el sueño americano (en el que tanto insistió Obama). Entre los republicanos, en cambio, la diversidad sólo estaba entre los atuendos del público. Había la zona de sombreros cowboy, como 3 hileras seguidas. Había la sección de empresarios o vip’s (bueno, ésta también la habían tenido los demócratas) y la zona veteranos de guerra (identificables fácilmente por su gorra verde cargada de condecoraciones). Aquí el ambiente no era tan emocional, sinó más bien crispado. Las caras de los asistentes daban la sensación de estar esperando para levantarse a abuchear a los demóratas a la mínima consigna, o a reír con algun comentario sobre la inexperiencia de Obama.

John McCain, pese que de una forma diferente a la de su contrincante, también profesa su propio “Cambio”. Ha roto con George W. Bush en algunos temas. Y su carrera política tiene varios momentos en que se ha desmarcado de la línea del partido. Pero el olor de su partido, en esta convención, sigue recordando mucho a los políticos conservadores y ultrapatrióticos que han dominado Washington en los últimos años.

Análisis: “EEUU: donde la fe no incomoda a los políticos”


Barack Obama asegura que ora “cada noche a Jesús”. Hilary Clinton asiste a una iglesia metodista. Varios vídeos en youtube muestran a Mike Huckabee tocando el bajo en el grupo de alabanza de su iglesia. John McCain cree que “Estados Unidos es una nación cristiana”. Y así se podría pasar por casi cualquiera de los que han sido candidatos en las primarias de los partidos demócrata y republicano: la mayoría declaran abiertamente ser cristianos. Mientras, aquí en España sorprende que en Estados Unidos, política y fe no estén necesariamente enfrentadas, sino más bien todo lo contrario.
El caso más paradigmático es el actual presidente de EEUU. Muchas veces se ha hablado de George W. Bush, el “new born christian” (‘cristiano renacido’) más famoso del mundo. En muchos de sus discursos se ha referido directamente a Dios y ha popularizado -aún más si cabe- la sentencia: “God bless America”. Algo que le ha llevado, intencionadamente o no, a convertirse en la imagen más visible de los protestantes en el mundo, en ocasiones a disgusto de sus propios hermanos en la fe que no coinciden con sus ideas y actuaciones políticas.

EL “CASO BUSH”
De aquí que los medios de comunicación en países en que los evangélicos no suelen tener mucha repercusión social, hayan descubierto detrás de Bush una comunidad de creyentes interesante de sacar a la luz. Pero el asociar al actual presidente de EEUU con todo lo protestante (ignorando, dicho sea de paso, a otros muchos políticos protestantes de muy diferente signo político), ha llevado a que en España y otros países se haya pasado a utilizar los términos “fundamentalista” y “ultraconservador” como sinónimos de “evangélico”. Y esto ha provocado que los evangélicos españoles (e imaginamos que en otros países) se hayan visto tapados muchas veces por una ola de comparaciones -o directamente, asimilaciones- con las que no se sienten identificados.

SER VISIBLE
Pero mientras en Europa -y de forma especial, en España- lo más recomendable para un político es no hablar (demasiado) de sus convicciones religiosas, en Estados Unidos hay momentos en los que quienes han estado participando en la carrera por convertirse en candidato a presidente han dejado claro de forma intencionada que son cristianos comprometidos.

Y no sólo los republicanos. Pese a que se dice que los evangélicos se identifican más con los conservadores, también las caras más conocidas del Partido demócrata visitan iglesias cristianas, hablan con pastores evangélicos y obispos católicos, y apelan de vez en cuando a los valores cristianos. Un ejemplo de esto es el sermón de Barack Obama en una iglesia bautista, que se puede ver en el portal de internet Godtube.

Los aspirantes a la Casa Blanca no pasan por alto que los cristianos estadounidenses son una parte de la sociedad muy importante, de manera especial en los estados del sur del país. En el conocido por los medios como Bible Belt (“Cinturón de la Biblia”), la forma bibliocéntrica de comprender la vida se traslada a la política, e influye mucho en el voto.

Este enfoque contrasta con otros protestantes, los de los estados del norte. No tienen tanta fama como los del sur porque suelen ser más moderados en su discurso, y por tanto, salen menos en los medios de comunicación. Se diferencian por tener un voto más volátil, es decir, por desmarcarse más del partido republicano y dar más importancia a las políticas sociales o a la igualdad de derechos por encima de los valores conocidos como moral cristiana.

Así que hablar de fe en EEUU, se ve como un hecho normal que reconoce a una parte de la sociedad su peso específico, también trasladado a la política.

LO QUE CARACTERIZA A EEUU
Entonces, ¿cuál es la diferencia con Estados Unidos? Seguramente su historia. El país, desde su fundación en 1776, se ha basado en valores cristianos. La Constitución está teñida por éstos, y durante sus 230 años de historia, el componente cristiano nominal ha estado siempre presente.

A día de hoy, el país no tiene tantos remordimientos del pasado relacionados con el cristianismo como los hay en Europa, por ejemplo. Y más concretamente, no ha habido abusos de poder por parte de élites cristianas como las ha habido aquí. Es decir, no ha habido casos flagrantes en que los estamentos cristianos han atacado los derechos de los ciudadanos desde el poder político.

OBAMA Y HUCKABEE
En EEUU, pues, pese a que se impulsa la diferencia entre estado y religión, la fe de los candidatos es uno más de los aspectos que los estadounidenses quieren conocer a la hora de decidir su voto. Y dada la cantidad de ciudadanos que se consideran creyentes (practicantes o no), la profesión pública de fe incluso ha pasado a ser una de las bazas electorales más importantes de los políticos. No tanto para ganar votos como para no perderlos.

El ejemplo más claro de esto son las fotografías que han aparecido recientemente del aspirante demócrata Barack Obama, vestido con un turbante somalí en una visita a África. Quien fuera que las difundió, tenia la intención de avivar, una vez más, los bulos le relacionan con el Islam. Obama, que es hijo de un keniano musulmán, ha tenido que salir rápidamente a recordar que acude a su iglesia protestante siempre que puede, y que suele acabar el día orando a Dios.

Mike Huckabee, en cambio, ha recibido ataques desde el otro extremo. El hasta hace unos días competidor de John McCain en la lucha por la candidatura republicana, se ha defendido de las críticas de muchos medios por creer en la Biblia de forma literal. En uno de los debates televisados de la cadena CNN, incluso se le ha preguntado si personalmente creía en que el mundo fue creado por Dios tal como se describe en Génesis. Después de contestar que no consideraba que eso no tenía porque influir en su elección, explicó que sí, que creía en un Dios que “nos ama, nos conoce y nos creó por su propia voluntad”. Pero Huckabee, que había sido el pastor de una iglesia evangélica, ha dejado claro que no cree que los cristianos vayan a votarle por su fe. En una entrevista, hace unos meses, recalcó que creía que había sido elegido gobernador del estado de Arkansas por ser quién los ciudadanos consideraban que “podía hacer mejor el trabajo”, y que no le afectó en nada el hecho de ser cristiano. Y añadía: “no entiendo este problema con la participación de cristianos en política”.

Así que se puede hablar de fe y política. Y se puede debatir sobre ello, en los medios de comunicación, a favor o en contra. Todo ello en un escenario en que muchos de los personajes públicos de la reciente historia de EEUU han sido creyentes confesos, a los que se ha reconocido una aportación importante a la sociedad. Algunos reverendos, como Jesse Jackson con Bill Clinton, han sido consejeros espirituales de algún presidente. E incluso, algunos cristianos han pasado a ser denominados como héroes de la nación (ese concepto tan americano), como Martin Luther King.

Se puede llegar a la conclusión, pues, que lo cristiano en la vida pública de EEUU no da reparo a nadie al menos como prejuicio. Los evangélicos claramente comprometidos con su fe no son mayoría, pero se les conoce y son visibles. Se habla de ellos para bien y para mal, y cuentan con la ventaja de no tener la sensación de tener que pedir disculpas por un pasado oscuro que les trae remordimientos. Y todo ello lleva, seguramente, a que los propios políticos no tengan la necesidad de cambiar de tema cuando se les pregunta por su fe.

¿Y EN ESPAÑA?
La historia en España es diferente. La política, también. El porcentaje de creyentes protestantes es mucho más reducido. E incluso el de los católicos practicantes es bajo. Sería posible que aquí un político no se sienta incómodo cuando se le pregunta por su fe? El socialista José Bono y el nacionalista catalán Josep Antoni Duran Lleida han dicho varias veces que son cristianos. Pero en sus propios partidos ha habido una mayoría que les ha pedido que no levanten demasiado la voz en este tema. Que era mejor que guardaran su fe en el armario del terreno privado.

Se trata, pues, de dos modelos. Uno en que la política no se siente sucia si ha de hablar de fe. Y otro, en que la fe parece que aún lleva demasiados lastres históricos encima como para pasar a ser un tema más. En el modelo estadounidense actual se podría dar, en un caso extremo, el riesgo de confundir fe y política. En el español, demasiadas veces se prejuzgan y descartan ideas y valores que podrían ser muy útiles a la sociedad, por el sólo hecho de estar basados en la fe.

De hecho, para muchos evangélicos españoles, la relación entre protestantismo y la política americana no está ayudando a su imagen pública. Incluso los políticos protestantes “de aquí” que sí quieren que su fe y sus valores marquen una diferencia, ponen límites a sus creencias a la hora de hablar en público porque consideran que no es una base compartida con la mayoría de la sociedad… y de su partido.

Redacción: Joel Forster, ProtestanteDigital.com

Artículo publicado el 11 de marzo de 2008

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