Tag Archive | libertad religiosa

Europa y la obsesión por hacerse el “hara-kiri”

20150222_172730En los países europeos llevamos años acostumbrándonos a una tendencia suicida pero muy políticamente correcta. Es como un ritual: antes de criticar algún hecho condenable que se da más allá de nuestro continente, dedicamos un tiempo a tiramos piedras a nosotros mismos. No diremos nada de otros hasta que hayamos hecho primero un sacrificio propio, una penitencia tras la cual nos sintamos con cierta autoridad para denunciar el mal de otros.

Alguno pensará que esto suena muy parecido a lo que leemos en la Biblia: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Pero no, no tiene nada que ver. Lo que hacemos más bien es lo siguiente. Al damos cuenta de que en algún lugar más allá de Europa se está haciendo algo que es claramente deshumano y que debe ser condenado, nos ponemos automáticamente a rebuscar en nuestro propio mapa para encontrar alguna culpa que podamos airear, algún “defecto” europeo. Si no encontramos nada suficientemente ostentoso, hacemos la estupidez de tomar algún valor positivo que nos define, algo que haya construido nuestra identidad, y lo sacrificamos.

Un ejemplo, para concretar. El islamismo radical se exhibe atentando contra personas inocentes en todos lugares del mundo, en nombre de su religión. ¿Qué hacemos? Pues, aplicando el principio suicida de lo políticamente correcto decidimos amputarnos a nosotros mismos el derecho a la libertad de religión. ‘Prohibamos la religión’. Empezaremos por cortarles la libertad religiosa a los ciudadanos aquí. Así nadie nos acusará de que no somos celosos en aplicarnos el cuento. Prohibir nuestras propias formas de expresión religiosa (aunque sean pacíficas) es una forma de evitar darle a algún islamista el argumento de acusar a la vieja Europea de arrogancia. ¿Que por el camino de frenar el radicalismo religioso nos llevamos por delante a los cristianos europeos? Pues será un mal menor. Y los cristianos, ya lo sabemos, saben poner la otra mejilla. Quememos primero a los “nuestros”. Después, con nuestro sacrificio como carta de presentación, le pediremos a los islamistas que por favor dejen de hacer propaganda islamista matando a seres humanos. Como si nuestro ejemplo fuera un modelo de moral a seguir por un terrorista religioso.

Esta forma de actuar tan nuestra puede parecer humildad, pero no lo es. La verdad es que nuestro problema viene del histórico paternalismo europeo. ‘Si otros hacen mal algo es porque algo habremos hecho mal los europeos’. La culpa que llevamos del imperialismo explotador del pasado nos lleva a que en el siglo XXI seamos incapaces de criticar otras culturas. Y eso lo saben también los verdugos de todos lados.

Tememos que se nos pueda echar en cara: “¿Quién eres tú, Europa, para dar lecciones a nadie? Mira a tu pasado violento”. Y como tienen razón, nos callamos. Y posamos nuestra humildad hasta el punto ridículo de sólo levantar la voz contra la injusticia en otros países después de decir públicamente que nos arrepentimos de algún valor nuestro. Incluso ofreciendo en el trueque de culpas valores que se han conquistado con mucha sangre… derecho humanos.

La portada de febrero la revista satírica española “Mongolia” de este mes (aquí portada alta resolución) podría ser un ejemplo. Sí, sólo son páginas de humor. Su propuesta de acabar con la religión no es una proposición de ley en el Congreso, así que no le demos más importancia de la que tiene. Pero ¿qué se comunica diciendo “La religión mata”?

La idea no es nueva, ni aparece sólo en las páginas de la sátira. Es una línea de pensamiento que ya hace años que construye argumentos en países como el Reino Unido o Francia. Su ecuación es la siguiente: ‘El problema de la violencia en el mundo tiene sus raíces en la religión, ya que quienes impulsan las violentas cruzadas modernas son personas de fe. Por tanto, cortemos de raíz la religión y eliminaremos con ella la violencia’.

‘Es verdad que en Europa no tenemos yihadistas cristianos’, sigue la argumentación del secularismo europeo, ‘pero qué más da. Sacrificamos a los cristianos europeos y así podemos ser políticamente correctos de cara al exterior’. Y de forma natural damos con el resultado mágico: ‘Acabar con la religión (…), empezando por Europa’. La versión light del argumento (la que se vende a la sociedad) coloca el matiz ‘en el espacio público’ en el paréntesis. Pero la idea de fondo es la misma.

Nos hacemos el hara-kiri tomando algún valor democrático típicamente europeo (en este caso la libertad de expresión, la de conciencia, la de religión…). Decimos, ‘cuando acabemos con la religión en Europa, con algo de suerte otros (léase países de dominio musulmán) nos copiarán y… voilá, se acabó la violencia en el mundo’.

La lógica del argumento es aplastante, dirá en público algún “intelectual” secularista.  

Y para acabar de darle buen uso a nuestra racionalidad típicamente europea, alguno hasta se envalentonará hasta el punto de plantear que, ‘al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay entre la fe de los de la capucha y el cuchillo, y la fe de los que de rodillas, sobre la arena, esperan ser ejecutados¿No creen al fin y al cabo todos ellos en la misma estupidez del “ser invisible*”?

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: