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Expropiar mi ‘timeline’

Google recoge mis datos y los contenidos que produzco en gmail, Plus, Youtube, WordPress, etc. Facebook guarda todo lo que tengo y tenía en mi muro, ahora ‘timeline’, y me sugiere añadir más información, crear nada menos que mi propia biografía online. Se trata de crear un perfil único y muy afinado de cada usuario de la red. Una colección de datos completa que sirva para convertirtme en un target muy afinado y así venderme publicidad adaptada al máximo a mis intereses, a quien yo soy. Así es como las redes y herramientas sociales han ganado valor en bolsa, es el arte de convertir información en dinero.

Facebook y Google saben tanto sobre nosotros (de algunos más que de otros, según nos hayamos expuesto) que se han converitod en la envidia de los gobiernos. Los estados suspiran por conocer tan bien a sus ciudadanos como Zuckerberg, Page y compañía nos conocen.

Así que los estados empiezan a pedir esa información a quien la tiene, legislando. No es tan difícil, basta con impulsar una ley que exija poder acceder a la información que ha acumulado una empresa. Se crea la ley con una mayoría parlamentaria (es decir, democráticamente), se aguanta el chaparrón de las críticas y protestas durante unos meses, y cuando la indignación minva, se aplica. Es ley y hay que cumplirla. Las empresas ceden, y nuestro perfil creado a lo largo de años y años con miles de datos que nos identifican,  pasa a manos del gobierno.

CISPA es una nueva ley que se está preparando en EEUU:

“La Cámara de Representantes aprobó esta semana un controvertido proyecto de ley que, de salir adelante, facilitará el intercambio de información entre empresas privadas y organismos federales. (…)

La legislación permite que compañías privadas que operan en la red intercambien información sobre los usuarios con las agencias federales, bajo la justificación de un posible ataque informático. El Gobierno, a cambio, también puede entregar datos significativos a las empresas para que puedan proteger sus sistemas. (…)

En uno de sus artículos más controvertidos, CISPA garantiza la inmunidad jurídica de aquellas organizaciones que entreguen datos de sus usuarios, un aspecto denunciado por varias organizaciones en defensa de los derechos civiles y de los internautas. (…)

“Una vez que el Gobierno tiene en su poder la información, la ley no explica cómo puede utilizarla, cuánto tiempo puede conservarla o a quién más puede cederla”, denuncia la organización a través de una página web creada específicamente para protestar contra la falta de garantías establecidas en la ley. (…)

Facebook o Twitter podrían intercambiar el contenido de los muros o los mensajes de sus usuarios con las agencias de inteligencia siempre que consideren que su contenido supone un riesgo para la seguridad informática del país. (…)

Sin embargo, mientras que los líderes de estas compañías se mostraron abiertamente en contra de las leyes SOPA y PIPA, CISPA cuenta con importantes apoyos en el mundo empresarial – como Facebook o Microsoft- dado el carácter voluntario del intercambio de datos y la inmunidad jurídica que les garantiza la ley. El País, “Ciberespiados por su bien” 28/04/12

EEUU empieza a preparar el camino para acceder a los datos personales almacenados online. CISPA de momento habla de “ceder voluntariamente”, sólo en caso de amenaza a la seguridad nacional. Pero ya que se ha colocado el precedente, cabe pensar que de aquí a unos años las iniciativas legislativas ya no serán tan políticamente correctas. Nuevas leyes podrían exigir que toda la información que hemos subido a internet deba ser entregada a la administración, sin reservas.

Para que las empresas no se sientan explotadas, estas recibirían inmunidad jurídica como compensación, explica la noticia. Una ‘ayudita’ a cambio de que las grandes companías no pongan obstáculos.

La justificación, como siempre, es que los gobiernos hacen estas políticas “para garantizar nuestra seguridad”. Los gobiernos necesitan más información con tal de protegernos mejor de posibles ataques del “enemigo”.

¿Qué podría implicar todo esto? Teorizando mucho, el problema en unos años para cualquier ciudadano podría ser este. Toda la información que sobre mí se ha creado está en manos de un gobierno. Hay que recordar que un gobierno no es algo abstracto o neutral, son personas con sus ideas e intenciones y una agenda política. Este gobierno, que me conoce perfectamente porque sabe todo lo que internet dice de mí, está dirigido por un presidente que en un momento concreto considera, siempre según su criterio pero avalado por una “mayoría social”, que yo me he convertido en un peligro para la nación que él lidera. Que mi ideología, mi fe, mi comportamiento o mis expresiones (privadas y públicas, pasadas o presentes), han dejado aceptables socialmente. En otras palabras, me he convertido en una amenaza. Y por tanto hay que proteger a la sociedad de alguien como yo. Ese gobierno, según una ley concreta, tendría acceso a toda la información que hay sobre mí en internet (pública o privada): mis opiniones, los sitios donde estuve, mis amistades, las organizaciones que he apoyado, los contenidos que compartí, todo. Suficiente información para dictar una sentencia. Un “timeline” completo que apuntaría a mi culpabilidad.

El ejemplo es una teoría conspiratoria, hoy por hoy. Pero pasos como los de la CISPA en Estados Unidos, abriendo la vía a expropiar la información de empresas privadas que prometían guardar nuestros datos personales bajo llave pueden preparar el terreno para dar una información valiosísima a pocas personas con mucho poder, y potencialmente un control sobre los individuos que suena a ciencia ficción. La información es poder, hoy aún más. Iniciativas como las que se impulsan ahora facilitarían mucho que vuelvan a surgir sistemas de control ideológico que ya se vivieron en el siglo XX. Con el añadido de que tendrían un impacto global, como la información en internet.

Vale mucho la pena leer 1984, de George Orwell. Escribió la novela en 1949, parece mentira.

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¿Somos más tontos?

by joelforster

Llevamos poco tiempo teniendo acceso al internet de verdad, las 24 horas, a gran velocidad y a un precio asumible. La mayoría de jóvenes en Europa o Estados Unidos somos de los primeros en haber incluido la pantalla como algo básico de nuestra vida.

¿Qué dirán de nosotros en unas décadas, cuando analicen el cambio drástico de integrar internet en nuestros movimientos más habituales? Ya es evidente que ha cambiado nuestra forma de descubrir el mundo y de aprender. ¿Pero qué efecto está teniendo en cómo pensamos? Es posible que la salida a escena de internet como herramienta básica sea el corte que utilicen en el futuro para marcar un cambio de época en la Historia. Pero de momento no sabemos mucho sobre cómo nos cambiará realmente todo esto.

Es interesante como plantea las primeras teorías sobre el tema un  artículo de Alberto Cairo. Vale la pena leer el artículo entero. Son 5.000 palabras, y llegar al final sin distraerse con otras cosas es un buen ejercicio precisamente para testar una de las teorías que el propio autor propone en el texto.

Para quien se lo quiera ahorrar, aquí algunos párrafos de varias ideas que me han parecido interesantes:

(Algunas autores) …auguran la llegada de una nueva “edad oscura” cuando quienes hoy son niños y adolescentes, educados en la omnipresencia de los medios digitales, alcancen la madurez. Según estos autores, las nuevas generaciones son narcisistas y superficiales. En el futuro, sostienen, la inteligencia media de los seres humanos será inferior a la de sus progenitores.

En tono mucho más moderado y razonable, Maryanne Wolfe, jefa del Centro de investigación de la Lectura y el Lenguaje de la Universidad de Tufts, se preguntó en Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain (2007) si Internet no fomenta el consumo en diagonal de textos cada día más breves y estilísticamente pobres, en detrimento de la cultura libresca, basada en la lectura lineal y lenta de obras largas, bien elaboradas y editadas.

Johnson añade que muchas de las grandes ideas surgidas a lo largo de la historia no nacen de mentes privilegiadas trabajando en solitario dentro de laboratorios silenciosos, sino que emergen en “espacios de conexiones, de colisión entre diferentes cosmovisiones, sensibilidades y especializaciones. No es por accidente que la mayor parte de la innovación científica y tecnológica del último milenio se haya producido en centros urbanos abarrotados y llenos de distracciones. La Ilustración dependió más del intercambio de ideas que de la lectura solitaria y concentrada”.

Nuestra relación con los medios digitales debe basarse, pues, en controlar lo que nuestra naturaleza ansía a través de lo que la razón dicta. Esta es la clave para enfrentar dos de los grandes desafíos reales que Internet plantea, relacionados, sí, con la forma en que nuestra mente funciona: la tendencia a la multitarea y las burbujas personalizadas.

Lo que debe preocuparnos de los nuevos medios no es que cambien nuestro cerebro, sino que potencien y se nutran de instintos perjudiciales: el hambre por novedades triviales y la seducción del sectarismo.

Gracias por la recomendación, Suburbios.

Colapso

Wikileaks filtra 400.000 documentos clasificados del Gobierno de Estados Unidos. Nick Clegg pide responsabilidades a Obama por ello (por qué sale siempre Nick Clegg, aquí?). La ONU también las pide. Facebook por su parte, no ha sabido controlar a Animal Farm para evitar que vendiera los datos de miles de usuarios a terceras empresas -y no datos como el email sino direcciones de tu casa, tus hobbies, etc…-.

Todos tenemos acceso a todo. De hecho, seguramente en 10 años la tecnología de la información habrá avanzado tanto que destruir a alguien públicamente será cosa de niños. De niños de 12 años, que con su ordenador podrán rastrear todo sobre tu vida, toda la información que gente que te conoce supieron sobre tí y decidieron colgar alguna vez, en algun sitio de la red. De hecho… ¿habrá algun político joven capaz de mantener la dignidad en su primer mes de estrellato? ¿Habrá algun profesor del que no sepamos todo antes que nos dé su primera clase? ¿Encontraremos a alguien con quién plantearnos una vida común, cuando sepamos todo lo que opinan otros sobre los momentos más bajos de su pasado?

Glurp. El futuro huele a colapso.

“Me aburre la política”

Bateria (como se dice en argot político) de medidas en las últimas 24 horas:

  1. Reducción del 100% de los de las tasas a las compañías de aerolíneas que consigan aumentar el número de viajeros.
  2. Aprobación de la medida que permitirá que todos los niños de 5º de Primaria tengan un ordenador portátil propio en sus aulas.
  3. Eliminiación total de la publicidad en TVE a partir de la próxima temporada.
  4. En Francia, se aprueba la ley que cortará la conexión a internet a todos los usuarios que sean sorprendidos 3 veces haciendo descargas ilegales.

Todas estas son medidas de envergadura, que pueden impactar mucho en la sociedad. Y a estas cuatro se añade una que se ha sabido hoy en medio del ruido del debate político en el Congreso y la Copa del Rey de Fútbol: mañana el Consejo de Ministros aprobará (5.) la nueva Ley del Aborto. Además, según ya han avanzado algunas fuentes del Gobierno, no incluirá ninguna de las aportaciones que muchos sectores de la sociedad española habían pedido, alertadno que muchas medidas que incluye la ley son desproporcionadas. Así que se amplían los plazos, se podrá abortar sin consentimiento a partir de los 16, etc. Y como se anunciaba ayer, la píldora del día después pasará a venderse en las farmacias sin prescripción médica.

Sigue cambiando a ritmo frenético nuestra sociedad. Pero como “no nos interesa la política”, ni nos inmutamos ante medidas que algunas para bien, muchas para mal, van calando en nuestra vida.

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