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‘País top’, país pobre

"No he dormido mucho, no me hagan muchas preguntas". Rajoy, al salir de la cumbre. AFP

“No he dormido mucho, no me hagan muchas preguntas”. Rajoy, al salir de la cumbre. AFP

De la gran cumbre de presidentes de hoy viernes, salían los líderes de los estados europeos con un acuerdo que se ha peleado por meses. Al fin, a las 6:30 de la mañana, había comunicación a los Medios. Se había acordado ni más ni menos que el presupuesto de la Unión Europea para los próximos 7 años. En total, 90.600 millones de Euros, una cifra imposible de imaginar. Cómo repartir todo ese dinero entre 27 países, esa era la cuestión.

Publicado el resultado, había líderes quejosos, otros medianamente contentos… y Rajoy. “Es un buen acuerdo”, argumentaba el presidente del gobierno español, muy satisfecho, y explicaba la razón: “seguiremos siendo beneficiarios netos, incluso mejoramos respecto al periodo anterior”.

En otras palabras, de estos días en Bruselas, Rajoy quería conseguir como fuera que España siguiera siendo considerado un país del bando débil, de los que no estan en condiciones de ayudar mucho, más bien al contrario. Con esa etiqueta entró en la UE en 1986, lo cual es lógico (pocos países se plantean entrar en la UE si no es para mejorar económicamente y acercarse a los que están dentro). Pero la cuestión es que, tras más de veinte años en el ‘club’, la estrategia no ha cambiado. Para España, el juego es mantenerse en el lado de los pobres el máximo tiempo posible. Hasta que sea inevitable cruzar la línea. Es en las ayudas económicas que se ha basado el hasta ahora tan laureado “europeísmo español”.

En octubre, los primeros planteamientos del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, sobre este presupuesto, eran considerados inaceptables desde aquí. De ese primer borrador se podía sacar la conclusión que para España había llegado el momento de hacerse mayor y asumir su lugar de país líder. En otras palabras,pagar por primera vez más de lo que recibía.

Tras meses de lucha a cara de perro, Rajoy consiguió esta madrugada irse a dormir tranquilo. Aunque por los pelos, España conseguía el “que me quede como estoy”, como lo definía el diario El País.

Siendo serios, la realidad es que de entre la casi treintena de países de la Unión Europea, España no es precisamente un país menor. Junto a Italia, aparece justo detrás de Alemania, el Reino Unido y Francia. España está en el ‘top five’, vamos. Y así lo entiende el gobierno, que cada vez que hay una cumbre de países líderes lanza a sus diplomáticos españoles a exigir una invitación. A veces Merkel y Hollande ( Sarlozy, antes) la han concedido, a veces no.

Por eso, en momentos como estos cobra sentido que los ciudadanos alemanes, británicos, franceses, y otros de toda la franja norte de Europa, tengan la sensación recurrente que algo en la forma de entender el concepto de “responsabilidad” en España no va bien. ¿Por qué exige este país formar parte del club de los grandes y en cambio cuando se trata de aportar dinero defienden con uñas y dientes que se les siga considerando un país “pobre” que, por tanto, no puede aportar al resto de Europa?

Hay algo en el comportamiento de España en la UE que da argumentos a la imagen generalizada de que en la cultura española se recurre demasiadas veces al “aprovecharme de todo lo que pueda llevarme” sin plantearse nunca qué es lo que uno puede ofrecer.

No es extraño, que “la picaresca” de sacar el máximo de una situación, aportando lo mínimo, (eso tan “español”, con ese aire católico) se acabe reflejando también en nuestra política internacional. De mientras, en otras partes, donde esta actitud producirúa vergüenza ajena, siguen pensando que España se identifica con Europa sólo por el rédito que le puede sacar, y no por el deseo de construir un proyecto político común.

“Un buen acuerdo”, dice Rajoy. Europa lo será, parece, mientras sigamos sacando más dinero del que aportamos.

[PD. Por cierto, el Parlamento Europeo, que no ha tenido nada que decir en esta negociación hasta ahora, tendrá, por primera vez, el derecho de vetar el presupuesto. De hecho, si nada cambia, lo hará, porque las 4 grandes agrupaciones europeas (formadas por los parlamentario votados directamente por los ciudadanos), ya han anunciado que rechazan el acuerdo, porque no ayudará a la recuperación económica. Es muy interesante que el Parlamento, que es quien tiene  la legitimidad delegada de los ciudadanos, (y donde el egoísmo de los países individuales queda sutituido por la obligatoriedad de hacer grandes acuerdos dentro de los grupos políticos trasnacionales) empiece, por fin, a recibir algo del poder real para el que  fue creado.]

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La voluntad de un pueblo

Es lunes, 26 de noviembre, y los operarios de los Ayuntamientos comienzan a bajar toda la publicidad que ha cargado las calles de políticos. Entre todos los mensajes que ahora desaparecen, el que resuena mejor hoy es el eslogan de CiU, ideal para definir el día después de las elecciones. Hoy, sí sabemos “la voluntad de un pueblo”. Y es bastante más compleja e interesante de lo que nos habían hecho creer:

1. Catalunya es más plural que nunca. Hay muchos colores. Justo cuando algunos llamaban a concentrar el voto en los polos fuertes, ha pasado lo contrario. Los partidos pequeños crecen. Los grandes caen. El eje nacional (España-Catalunya) coge más importancia en su gama de grises y el debate en el eje social (Derecha-Izquierda) también toma más significado: los candidatos que han hablado de la crisis suben con fuerza. Este collage fascinante marca la diferencia de Catalunya con España. Aquí hay un mosaico de 7 partidos como reflejo de una sociedad plural. España es diferente: tiene una mayoría absoluta del partido 1, una oposición del partido 2 y un partido 3 (IU) que hace lo que puede para ser una alternativa al bipartidismo que PSOE y PP crearon en los años 80.

2. Los Medios de Comunicación no se han enterado de la película. La misma noche de las elecciones, los responsables de los principales diarios reconocían en TV3 que estaban sorprendidos y que no habían sabido explicar lo que realmente pensaba la gente de a pie. Las encuestas se han equivocado mucho (¡una del CEO daba 71 escaños a CiU!). Señores periodistas y ‘creadores de opinión’: dejen de dar vueltas en los pasillos de los Parlamentos y vuelvan a mezclarse con la gente en su día a día. Porque no sólo los políticos viven y se retroalimentan en su pequeño mundo ficticio. Los periodistas, muchas veces, hacen exactamente lo mismo.

3. Suben los partidos que tienen las cosas claras. Junqueras, líder de ERC, ha hecho una campaña tranquila en la que el mensaje era muy sencillo: ‘Nosotros seguimos diciendo lo mismo de siempre, con un tono incluso más humilde: queremos la independencia’. Y los independentistas les han votado. Lo mismo pasa con Ciutadans. ‘Catalunya es una región de España’. El partido formado alrededor de Rivera nació para defender esta idea. La han mantenido, y la gente que opina así, les vota.

4. Los resultados dan lugar a un “Govern” natural. Como acertó a decir Mas, CiU es el único partido que puede plantear formar “Govern”. En medio de la crisis y habiendo perdido 12 escaños, necesitan un socio estable para no hundirse más. ERC sólo pedirá que se mantenga la promesa de un referéndum antes de 2014 y que a nivel de déficit se comience a hacer alguna cosa que no sea sólo recortar. El pacto podrían cerrarlo hoy mismo, aunque simulen unos días de negociaciones. Las dos otras opciones de CiU para sumar serian PSC y PP. Ambas parecen imposibles.

5. El PSC ha cambiado de clase. Hasta ahora eran un partido que jugaba para ganar. Pero han suspendido varias veces y ahora tienen nuevos compañeros de aula. Les costará acostumbrarse a ver como los Herrera, Junqueras y Sánchez-Camacho sacan las mismas notas que ellos. Es el momento ideal para comenzar de cero. Poner líderes jóvenes y decidir qué quieren ser, que es en lo que creen. Pueden poner, por fin, en marcha, el “Nou PSC”. Y pedir la independencia… del PSOE.

6. En CiU se han quedado en blanco. Mas avanzó las elecciones pensando que arrasaría. Y no ha conseguido ni el plan a) mayoría absoluta, ni el plan b) subir mucho y convertir al PSC en residual, ni el plan c) quedarse igual. La “patacada” es muy grande. Pedían que los independentistas de otros partidos les “prestaran el voto” para conseguir una “amplia mayoría”. Y ha pasado lo contrario. No sólo no reciben votos prestados de ERC, sino que ERC se lleva regalados una gran parte de los nuevos independentistas que han surgido en CiU. La suma puede ser simplista, pero… ¿Cuántos escaños pierde CiU? 12. ¿Cuántos gana ERC? 11.

7. La derecha catalana, debilitada y peleada. En primer lugar porque los resultados no son buenos: +1 (PP) -12 (CiU) = -11. En segundo lugar, los dos partidos pensaban que montar una pelea pública les daría muchos votos. Los insultos les fortalecerían mutuamente. Pero parece que en Catalunya no somos mucho de “Sávame DeLuxe”, no nos va el morbo. Ahora ambos están en una situación de relaciones rotas. Y no pueden hacer ver que no ha pasado nada. CiU pierde votos y además, pierde a su principal aliado.

8. La izquierda catalana se despliega. IC-V ha sabido explicar que no sólo se puede vivir de la ilusión. En los barrios hay familias que lo han perdido todo en los últimos años, y en las calles ha habido manifestaciones cada día (maestros, médicos, farmacéuticos, Ayuntamientos, transportes, industria, policía y bomberos, estudiantes…). Herrera ha buscado el voto de estos ciudadanos y se ha llevado unos cuantos. La CUP es otro partido que habla claro y con los pies en el suelo. Y sin el apoyo de los medios (no hace falta, existe internet), ha entrado a hacer políticas anti-sistema desde dentro del sistema (“queremos ser el caballo de Troya de la política catalana”, dicen).

A mis amigos alrededor de España

Foto: J. Forster

La manifestación del 11 de septiembre que acaba de terminar en Barcelona, se interpretará de mil formas, en los próximos días. Cada uno le sacará el jugo a su manera, porque habrá imágenes (sobre todo imágenes) para todos los gustos. Así que ante todo lo que se debatirá y toda la tinta que fluya de columnistas y opinadores, quería poner por escrito algunas sensaciones muy personales que me han quedado justo al llegar a casa. Yo estuve en la manifestación: creo que ninguna persona que ha crecido en Catalunya desde pequeño (aunque sea de origen extranjero como yo) habrá sentido indiferencia ante la Diada de este año. Quería vivirlo en primera persona, en gran parte por instinto periodista (me llevé mi cámara) y, sobre todo, porque lo mejor para sacar conclusiones sobre un hecho es verlo de primera mano.

Foto: J. Forster

Ante todo el potaje de cifras, imágenes, lemas y emociones que se hará desde un extremo al otro, aquí algunas ideas que para mí han resumido el día de hoy. Las escribo expresamente antes de ponerme a “informarme” sobre lo que dicen los diarios, las televisiones, la prensa extranjera, etc. Recién llegado a casa, creo que:

1. Lo de hoy con toda seguridad ha sido la concentración más grande en la Historia de la ciudad de Barcelona. Decían por la radio que la propia delegación del gobierno español (del PP) en Barcelona daba la cifra de 600.000 personas, y la Guardia Urbana (del Ayuntamiento, CiU) habla de 1,5 millones. Seguramente la realidad estuvo más o menos en un término medio entre esas dos cifras. Lo que está claro es que aún a muchas manzanas del centro había riadas de gente caminando con banderas y carteles. Media hora antes de empezar era imposible llegar al punto oficial de inicio de la marcha. Todas esas calles ya estaban saturadas, centenares de metros por delante y por detrás de la pancarta principal. Más de 1.100 autocares llegados desde fuera de Barcelona, el metro hacia el centro a reventar, etcétera.

2. Más allá de si a uno le gusta más o menos este tipo de manifestaciones, hay que darse cuenta de una cifra. Catalunya tiene 7,5 millones de personas, ahora mismo. Si hacemos caso a los datos del gobierno español, un 8% de los ciudadanos de Catalunya estaban manifestándose. Si atendemos los datos del gobierno catalán, un 20%. Eso es mucha gente. Hacer el comentario de “Hasta que no se manifieste la mitad de la población, no les haremos caso”, es populista e infantil, se trate del tema que se trate.

Foto: J. Forster

3. El ambiente fue alegre, familiar (muchísimos niños, adolescentes y abuelos). En eso algo parece que ha cambiado, ya no se ve aquello del “català emprenyat” (el catalán enfadado, ese actitud defensiva típica que siempre ha habido aquí). Parece que tampoco hubo enfrentamientos, ni ataques a sedes políticas o empresas. Aunque el discurso “dirigido a España” que se hizo al final desde la organización (lo vi situado a unos 200 metros de la tarima) fue muy duro y con frases innecesariamente agrias, la organización no puede cambiar la realidad general: la gente se tomó la manifestación como una fiesta de catalanismo, en la que hubo todo tipo de gente, y donde, por cierto, los habituales grupúsculos defensores de la violencia pasaron desapercibidos. Estos debieron ser los primeros en sentirse desbordados y fuera de juego ante la marea de gente “normal”.

4. El detalle que más me ha sorprendido ha sido la cantidad de personas castellanoparlantes que había en la marcha. Casi todos jóvenes de menos de 30 años, diría. Hace unos años, habría sido impensable ver a alguien que habla en castellano con sus padres llevando una “estelada” alrededor del cuello. Es algo difícil de entender, incluso para los propios catalanes. Pero se me vienen a la cabeza por lo menos 5 amigos que, teniendo como lengua habitual el castellano, votarían por la independencia de Catalunya ahora mismo.

5. “Escucha, España”. Este era el titular de “El Periódico” esta mañana. Se trata de un diario que para nada tiene una línea editorial independentista, ni siquiera nacionalista. “Escucha, España” es la conclusión con la que me quedo. Es importante que para llegar a acuerdos, una parte escuche a la otra. Como en cualquier comunicación entre personas normales. Ni que sea por respeto, hay que tomarse en serio lo que los catalanes sienten. Aunque cueste entender lo que piden, aunque algunos de los mensajes que salen de Catalunya sean ofensivos a veces… Por lo menos hacer el esfuerzo de escuchar calmadamente, ver si hay algún punto que sea comprensible. Tras otras manifestaciones anteriores, lo que los dos grandes partidos españoles (PP y PSOE) han hecho ha sido pretender que escuchaban sonar el viento. Ignorar los hechos, pretender que no ha pasado nada. Desde el gobierno español no se suele hacer ni una mención a las manifestaciones, dando a entender que no hace falta comentar los gritos de cuatro exaltados. Personalmente, creo que este es el principal motivo que la de que hoy fuera la manifestación nacionalista (y de cualquier tipo) más grande que se haya visto en Catalunya nunca. Aquí la mayoría de la gente se siente tratada como  un niño que llora y al que “los padres” dejan patalear hasta que se aburra. Muchos catalanes consideran que tras tantos años de Diadas casi nadie nunca les toma en serio. Al final, uno acaba pensando que tanta ignorancia te está afectando la dignidad personal. Y eso ha hecho que muchos de los que hoy gritaban por la independencia lo hicieran con una sensación un poco rara. Muchos (yo diría, los que han subido la cifra de asistencia hasta un punto excepcional este año) son ciudadanos que sí creen que Catalunya es una nación pero que hasta ahora no habrían pronunciado la palabra “independencia”. Ahora sí lo hacen, aunque con algo de incomodidad, porque en el fondo muy fondo les dolería mucho separarse totalmente de todo lo que representa España (los lazos familiares, los amigos, muchas regiones con las que están encariñads). Sin embargo, estaban hoy en la marcha porque tienen la sensación de que ya no quedan muchas otras formas de sentirse comprendidos.

Foto: J. Forster

No sé si esto ayuda a entender un poco mejor lo que hoy ha pasado en Barcelona. Ojalá los catalanes en general fuéramos un poco más didácticos de lo que somos habitualmente.

Crítica como ‘divertimento’

Marco Rubio aguanta un chaparrón durante su entrevista con el comediante Jon Stewart.

Son todos ultraconservadores. Creen que son los únicos habitantes en el planeta Tierra. Las elecciones son un concurso de popularidad. Todo es show y poca esencia. La votantes son ignorantes. Dejan que la gente se muera por la calle. Los presidentes electos son estúpidos. Su ultrapatriotismo es exagerado. Ni si quieren saben situar a España en un mapa del mundo.

Son la críticas típicas a la política estadounidense. Varias tienen algo de cierto, especialmente la de los conocimientos de Geografía mundial.

Sin embargo, el volumen de información que levanta estos días la Convención Republicana (que ha dado el pistoletazo alos 100 metros lisos de la campaña electoral) da, entre otras cosas, para hacer un vistazo un poco más serio a la democracia del país al otro lado del Atlántico.

¿Qué diferencias hay entre la política española y la estadounidense? Aquí 4 observaciones captadas al vuelo tras observar (online) el ambiente político de los últimas semanas allí:

  1.  Los políticos de EEUU hablan, dan explicaciones. A diferencia de España, los políticos allí ni se plantean “castigar” a los periodistas pasando temporadas sin dar declaraciones.
  2. Los políticos no exigen un trato de favor. En el momento que un senador o gobernador pisa un plató de televisión lo hace esperando duras críticas a su gestión. Se esforzará por ofrecer argumentos sólidos que defiendan su trabajo ante un periodista desacomplejado que a suvez (a continuación viene la definición de lo que debería ser el periodismo:) plantea las preguntas que los ciudadanos se estan haciendo en sus casas. Nada de reservarse el derecho a no contestar, marcharse del plató o contraatacar al periodista protestando por “falta de objetividad de esta cadena”.
  3. Si un político se equivoca, aunque se trate de un malentendido, rectifica al instante. Da la cara, pide perdón y aguanta el chaparrón.
  4. Si un político miente descaradamente los propios medios de comunicación (e incluso sus compañeros de partido) presionarán para que dimita. No harán falta manifestaciones de ciudadanos enojados en la calle. (La excepción es si el que miente es el presidente del país, entonces sí cambia un poco este baremo).

Podríamos hablar también de otras diferencias. Como la disposición de los políticos norteamericanos a aparecer en programas de humor donde saben que pueden salir humillados (ayer por ejemplo la nueva promesa republicana Marco Rubio se atrevió con el Daily Show del ácido Jon Stewart), los esfuerzos por visitar pueblos insignificantes para hablar con la gente de a pie en un bar cualquiera y escuchar sus comentarios y críticas, u otro tipo de comportamientos maduros como estar dispuesto a hablar de su vida al margen de la política o tomarse la libertad de llevar la contraria al líder de partido (véase Ron Paul, Sarah Palin, Michelle Bachmann, etc… contra el nuevo líder republicano Mitt Romney).

En algunas cosas (no muchas) nuestro sistema político puede que sea mejor que el de EEUU. Pero en cuanto a la altura de nuestros representantes en el Congreso, en el Senado, en los Parlamentos regionales, nos separa un océano.

En España un presidente puede permitirse desaparecer por semanas y huír de los periodistas, que lo aceptarán sin rechistar. Un senador puede ser elegido sin ni siquiera dar una triste rueda de prensa durante la campaña. La mentira es vista como un gaje del oficio político, que incluso hay que aplaudir si se ha hecho con cierta intencionalidad: todo bien si se trataba de una “estrategia de amague que teníamos que hacer para el bien de todos”.

Aquí, ser un corrupto es un mal menor que no repercute en la intención de voto. Se ignora a los ciudadanos que se manifiestan por alguna causa justa y se pisa la calle sólo los segundos que se tarda en cruzar la puerta de la sede del partido y entrar en el coche oficial. Decir algo que no concuerda con la línea oficial del partido es considerado “traición” y se castiga con una desautorización pública la primera vez y con la expulsión, la segunda.

Y, ¿pedir disculpas? Eso es de débiles. En España bien sabemos que todos tenemos siempre razón. ¿Por qué iban a equivocarse (¡y pedir disculpas!) precisamente los políticos?

“Tres millones netos al año”

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El optimismo económico con que Jose Luis Rodríguez Zapatero encaraba su nueva legislatura le llevaba a prometer pleno empleo en su programa electoral. Concretamente prometía crear dos millones de nuevos empleos y reducir la tasa de desempleo hasta situarla en el entorno del 7%. Sin embargo, las últimas cifras han enterrado esa previsión con el peso de los más de tres millones de parados con que cierra 2008. ABC

En diciembre la tendencia no mejoró. El paro aumentó en 139.694 personas, el 4,6% respecto al mes anterior y la mayor subida en este mes de los últimos 12 años. EL MUNDO

…un avance que se traduce en que 999.416 personas se han apuntado a los Servicios Públicos de Empleo en este año, hasta rebasar la cifra histórica de tres millones, el nivel más alto desde 1996 con 3.128.963 inscritos. EL PAÍS

…ha colocado a España al frente de la UE por tasa de desempleo con un 13,4%. EL PAÍS

Zapatero ha recordado que en la última legislatura se crearon tres millones de empleos en España, de los que se han perdido “prácticamente un millón” en el último año. La tarea ahora, ha dicho, es la de recuperar todo el empleo perdido a partir de la segunda mitad de 2009. “Ese es el objetivo que hay por delante. En ese empeño y sobre todo movilizando inversión pública, en un momento en el que la privada está fría, debemos tener los resultados que buscamos”, ha concluido. EL PAÍS

[Zapatero] …señaló que el impacto de los 33.000 millones de euros de inversión movilizados por el Gobierno “debe producir un impacto favorable en el desempleo”, con lo que confió en que se puedan ver “cifras menos preocupantes”. El MUNDO

El número de desempleados en Catalunya creció en 20.396 personas en diciembre, un 5,06% más que en el mes anterior, y situó la cifra total de parados de la comunidad en 423.232 personas. El incremento interanual fue del 59,24%. LA VANGUARDIA

La consellera Serna també ha destacat la importància que els treballadors “es puguin formar en el que el mercat demanarà d’aquí a uns mesos” i que les empreses “tinguin liquiditat i accés al crèdit”. 3cat24.cat

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Dos comentarios:


1. Suena ridículo que Zapatero tuviera en su programa el reducir el paro al 7%. No sólo ahora, ya entonces, en los momentos previos a la elecciones, el presidente sabía perfectamente que la crisis llegaría con dureza.

2. Estos datos del paro son los que se sacan del total de personas que se han apuntado a las listas de los Servicios Públicos de Empleo. Es decir, no son datos reales del todo, ya que el número más cercano a la realidad de gente sin trabajar es el que se puede sacar de la encuesta de población activa (EPA), que incluye también a aquellas personas que no se han apuntado a las listas oficiales del paro.

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