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Cinco canciones para cerrar 2009

Cinco canciones de 2009. No son las mejores, ni las más escuchadas, ni las más valoradas. Pero todas tienen un significado profundo que puede dar un enfoque nuevo al año que se acaba. Después de las tres recomendaciones de Daniel Jándula la semana pasada, aquí van 5 canciones que han destacado individualmente.  A lo mejor alguna de ellas incluso nos apunta a algo que hasta ahora aún se nos había escapado, este año.

U2- Moment of surrender. Será un clásico de U2. En Barcelona, abriendo la gira mundial del nuevo No line on the Horizon, Bono acabó la traca de canciones con esta joya. Gracias en parte a los cinco acordes con los que el synth marca la base que se extiende por toda la pieza, “Moment of Surrender” atrae desde el primer momento por su calidez, que anticipa algo creíble. Y entonces entra la voz de Bono, muy desgarrada, cantando desde un lugar profundo, hacia arriba, frases lanzadas al cielo, pero mirando hacia el suelo. En un momento, parece que el irlandés se ha quedado a  solas con Dios: “En el momento de la rendición, en el que la visión estaba por encima de la visibilidad, (me plegué sobre mis rodillas), no veía los que pasaban por mi lado, y los que pasaban no me veían a mí”. Es un encuentro de uno a uno entre alguien que “ha jugado con fuego”, que ha “estado en todos los agujeros negros”, y un Dios que sigue ahí. “Mi cuerpo suplica volver, pide volver a mi corazón, al ritmo de mi alma”.

Relient K- Sahara. Vaya disco el de este año. Nuevos ambientes, y melodías que empiezan a romper definitivamente con todo el punkpop surfero anterior. Un álbum de 15 canciones trágicas, temático, es la forma en que parece que Matt Thiessen expresa su año de duelo. Escuchando los temas, a uno casi le sabe mal tener una mirada tan cercana a todo lo que ha significado su frustrada relación con la persona con la que se iba a casar. Letras que intentan describir la vergüenza, la frustración, el deseo de desaparecer, en un álbum producido a medida de un músico superdotado que parece haber perdido su identidad, que ya no entiende nada. “Sahara” (que va en un pack junto a “Oasis” y “Savannah”) avanza al ritmo de quién en su mente cree que arrastrándose por la arena llegará a huir de lo que le quema. Thiessen habla del león que no sabe si perdió el trono por su orgullo o por sus mentiras, y del viajero con exceso de confianza que se metió en el desierto y ahora espera detrás de una duna a que caiga la siguiente noche. No hay agua, no hay recursos propios, así que queda gritar: “Te pido una cosa. Sólo una cosa. Nunca me dejes ir. Aunque yo te dé la espalda”.

Coldplay- Death and all his friends. Es la pieza más entrañable de Viva la Vida. De hecho, es el contrapunto a la épica canción sobre reinos perdidos y mil significados que ya todos hemos escuchado demasiado (la del “Ooooh-oooh-oh, Ooooh-oooh-oh”, cantado a coral). Ésta última canción es más sincera, es más transparente que el punto álgido del disco, y en lugar de vender adrenalina, retrata en tres increíbles cambios de ritmo algunas breves reflexiones sobre a dónde se va después de vivir la vida. Así Coldplay cierra un álbum redondo (de los que hay que escuchar de un tirón) y todo parece que queda en paz. Una sensación que en lo musical cuadra (vaya broche genial con la outro). “Death and all His friends” empieza como una nana, cambia a un compás que se desequilibra para ir creciendo a una melodía algo incómoda pero intrigante, y un riff de guitarra que busca algo que no encuentra. Para acabar con una declaración final: “No quiero reciclar venganza, no quiero seguir a la muerte y a todos sus amigos”. La vida y su final no se pueden hacer caber en un disco, y en ello está la profundidad de esta canción.

Switchfoot- My song: I’m on the run / I’m on the ropes this time / Where is my song? I’ve lost the song of my soul tonight / Sing it out / Sing it out / Take what is left in me / And make it a melody / Sing it out / Sing out loud / I can’t find the words to sing / You’d be my remedy / My song / My song /I’ll sing with what’s left of me / Where is the sun? / Feel like a ghost this time / Where have you gone? / I need your breath in my lungs tonight / Sing it out / Sing it out / Take what is left in me / Make it a melody / Sing it out / Sing out loud / I can’t find the words to sing / You’d be my remedy / My song // I’m holding on / I’m holding on to you / My world is wrong / My world is a lie that’s come true / And I fall in love / With the ones that run me through / When all along all I need is you. -A Jon Foreman le han dejado escribir una canción sobre lo algo que muchos viven y no saben cómo expresar.

Jars of Clay – Two Hands. Se comenta por foros y webs que The Long fall back to Earth es uno de los discos más destacados de esta ya muy experimentada banda. Lo que está claro es que siguen trabajando como el que más en la música, que se lo toman como profesión. Nuevo disco en 2009, pues, ya hemos perdido la cuenta, en el que destaca especialmente “Two Hands”, por expresarse tan sencillamente. Las contradicciones de una casa dividida contra sí misma, de un mentiroso que tiene sed de una verdad absoluta. “Si sólo mis dos manos hicieran los mismo, y no usara una para acercarte y otra para apartarte”, si sólo “abriera los ojos” concluye una melodía muy pop que funciona. Para Jars of Clay la fórmula también es rendirse y empezar un nuevo día. Un nuevo año con el cambio real.

[Lo mejor para escuchar estas canciones es Spotify  (legal y gratuito).  El formato vídeo también funciona, pese a perder calidad de sonido.]

Un buen 2010, lleno de melodías con sentido, y palabras que les den contenido!

Publicado en P+D

Jon Foreman y los interrogantes

Ser independiente no es tan fácil. Switchfoot está a punto de sacar su nuevo disco, y esta vez será por su propia cuenta. Como cuando empezaron, hace más de una década, sin el lastre en el que se había convertido el major-label Sony BMG.

Durante diez años, la banda ha enganchado a un público muy heterogéneo. Desde adolescentes que les han descubierto gracias a las bandas sonoras de sus películas preferidas hasta treintañeros que habían guardado en secreto todo lo producido antes de “Beautiful Letdown”, el disco que por portada llevaba una piscina sin una gota de agua. Una genial metáfora de lo que su música quería expresar antes de que muchos empezaran a hablar de ellos.

En un vídeo que sirve de trailer a “Hello Hurricane” (noviembre de 2009) Jon Foreman, líder del grupo, explica por qué han decidido “deconstruir” todo, y volver a bajar los escalones por los que habían subido. Da detalles de cómo la banda se ha montado su propio estudio de grabación, y cómo cayó la decisión de renunciar a la seguridad de un contrato con una gran compañía (Sony BMG es el paraguas de grupos como Foo Fighters, System of a Down y pop stars como Beyoncé).

Pero volver atrás ha sido más difícil que simplemente darse la vuelta. Explica Foreman que el aire fresco choca, que recuperar la libertad les ha llevado a una “tormenta”, en un proceso que les ha cargado aún con más responsabilidad. El disco parecía que no se perfilaba, y el baremo para que una nueva canción fuera aceptable se había puesto muy alto: “Si no lloras cuando estás cantando una canción, ¿por qué la estás cantando? Es decir, si no crees lo que estás cantando, no tiene sentido cantarlo”. La expresión de Jon cuando habla de estos cambios muestra como tras haber dejado atrás la carga de una compañía que ha querido dictar su identidad, la presión se ha trasladado ahora al reto de redescubrir qué es lo que Switchfoot quiso ser. “Hemos escrito unas 90 canciones para este disco”, explica su hermano Tim, pero la mayoría acababan hundidas “en nuestro propio criticismo el día después”.

Durante estos últimos años, Jon parecía haber estado evadiéndose para expresarse sinceramente en otros proyectos, como el cuádruple Fall / Winter / Spring / Summer (año) o Fiction Family (2009). Pero ahora la marca Switchfoot vuelve a ser el espacio en el que pararse, sentarse, ser honesto y enfrentarse al cometido de escribir sin tapujos.

Y la expectación es grande, porque más de uno está convencido de que el líder de Switchfoot es uno de los mejores compositores de su generación. Y la forma con la que describe su ilusión por la nueva sinceridad promete. La música de Foreman ha apuntado siempre a los agujeros por los que nuestra sociedad se desangra. Toca la fibra porque su lenguaje no es político, no habla de males generales, ni siquiera de sistemas que derribar. Sus canciones huyen de lo ideológico, no buscan la culpa en lo externo.

Lo que rompe un corazón es el propio corazón de cada uno. “Soy mi propia aflicción, mi propia dolencia”, canta en el nuevo single, Mess of me. Jon Foreman apunta a que lo que falla no está ahí fuera, sino mucho más cerca de lo que parece. Así que el californiano hincha el deseo por más, por llenarse con vida. Vida en mayúsculas, como la que describió en su momento en “On Fire” (Beautiful Letdown, 2003):

They tell you where you need to go
They tell you when you’ll need to leave
They tell you what you need to know
They tell you who you need to be

But everything inside you knows
There’s more than what you’ve heard
There’s so much more than empty conversations
Filled with empty words

And you’re on fire
When He’s near you
You’re on fire
When He speaks
You’re on fire
Burning at these mysteries

Give me one more time around
Give me one more chance to see
Give me everything You are
Give me one more chance to be… (near You)

Cause everything inside me looks like
Everything I hate
You are the hope I have for change
You are the only chance I’ll take

When I’m on fire
When You’re near me
I’m on fire
When You speak
And I’m on fire
Burning at these mysteries
These mysteries…

I’m standing on the edge of me
I’m standing on the edge of everything I’ve never been before.
And I’ve been standing on the edge of me
Standing on the edge

You’re the mystery

Foreman no es un romántico. Romanticismo es el deseo de escapar de la realidad, para aspirar a un ideal. Cristianismo, en cambio, es desear por encima de todo la Vida, querer depender totalmente de quién la creó y quién puede acabar con el desastre de todo lo que hay en nosotros. Foreman, definitivamente, no es un romántico. Es, simplemente, uno más que ha probado la paz, y desde entonces siente la necesidad de hacer preguntas incómodas. Sobre la vida. Sobre los sentidos.

El líder de Switchfoot formula tantos interrogantes como canciones escribe. Preguntas que aunque lo parezca, no son retóricas. Porque la respuesta a todas ellas es un hombre que se caracterizó precisamente por eso, por hacer preguntas incómodas: Jesús. Fue el que propuso lo de VIVIR en mayúsculas.

Publicado en Entrelíneas y P+D

Ponerse bíblico o no

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Ante esta situación, nos podemos poner bíblicos o ciudadanos. Nosotros, recomendamos lo segundo. Eso sí, cruzaremos los dedos para que esta crisis sanitaria no afecte a nuestra temporada turística, que nos tiene que ayudar a salir de la crisis.

La frase la acaba de decir Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro, a las 9 de la noche. En su habitual introducción “interpretativa” de la actualidad, el media anchor empezaba explicando algunos datos sobre la gripe porcina que se extiende desde México, pero acababa mezclando sanidad con… ¿fe?

Lo interesante es que tras 5 o 6 minutos de noticiero, el mismo Gabilondo, ya después de haber “cruzado los dedos” (Biblia no, pero supersticiones sí se aceptan), recordaba que (1) la crisis financiera, (2) el cambio climático, y ahora, una (3) posible pandemia, nos recuerdan que cada vez las “naciones son más interdependientes”. En el Apocalipsis, por cierto, ese libro bíblico que se cita tanto y se lee tan poco, se habla de la progresiva unión e interdependencia de “las naciones”, precisamente.

Así que nos pondremos ciudadanos. Y si también empezamos a ponernos un poco más bíblicos, mejor.

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