Archivo | Public Arena RSS for this section

Europa y la obsesión por hacerse el “hara-kiri”

20150222_172730En los países europeos llevamos años acostumbrándonos a una tendencia suicida pero muy políticamente correcta. Es como un ritual: antes de criticar algún hecho condenable que se da más allá de nuestro continente, dedicamos un tiempo a tiramos piedras a nosotros mismos. No diremos nada de otros hasta que hayamos hecho primero un sacrificio propio, una penitencia tras la cual nos sintamos con cierta autoridad para denunciar el mal de otros.

Alguno pensará que esto suena muy parecido a lo que leemos en la Biblia: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Pero no, no tiene nada que ver. Lo que hacemos más bien es lo siguiente. Al damos cuenta de que en algún lugar más allá de Europa se está haciendo algo que es claramente deshumano y que debe ser condenado, nos ponemos automáticamente a rebuscar en nuestro propio mapa para encontrar alguna culpa que podamos airear, algún “defecto” europeo. Si no encontramos nada suficientemente ostentoso, hacemos la estupidez de tomar algún valor positivo que nos define, algo que haya construido nuestra identidad, y lo sacrificamos.

Un ejemplo, para concretar. El islamismo radical se exhibe atentando contra personas inocentes en todos lugares del mundo, en nombre de su religión. ¿Qué hacemos? Pues, aplicando el principio suicida de lo políticamente correcto decidimos amputarnos a nosotros mismos el derecho a la libertad de religión. ‘Prohibamos la religión’. Empezaremos por cortarles la libertad religiosa a los ciudadanos aquí. Así nadie nos acusará de que no somos celosos en aplicarnos el cuento. Prohibir nuestras propias formas de expresión religiosa (aunque sean pacíficas) es una forma de evitar darle a algún islamista el argumento de acusar a la vieja Europea de arrogancia. ¿Que por el camino de frenar el radicalismo religioso nos llevamos por delante a los cristianos europeos? Pues será un mal menor. Y los cristianos, ya lo sabemos, saben poner la otra mejilla. Quememos primero a los “nuestros”. Después, con nuestro sacrificio como carta de presentación, le pediremos a los islamistas que por favor dejen de hacer propaganda islamista matando a seres humanos. Como si nuestro ejemplo fuera un modelo de moral a seguir por un terrorista religioso.

Esta forma de actuar tan nuestra puede parecer humildad, pero no lo es. La verdad es que nuestro problema viene del histórico paternalismo europeo. ‘Si otros hacen mal algo es porque algo habremos hecho mal los europeos’. La culpa que llevamos del imperialismo explotador del pasado nos lleva a que en el siglo XXI seamos incapaces de criticar otras culturas. Y eso lo saben también los verdugos de todos lados.

Tememos que se nos pueda echar en cara: “¿Quién eres tú, Europa, para dar lecciones a nadie? Mira a tu pasado violento”. Y como tienen razón, nos callamos. Y posamos nuestra humildad hasta el punto ridículo de sólo levantar la voz contra la injusticia en otros países después de decir públicamente que nos arrepentimos de algún valor nuestro. Incluso ofreciendo en el trueque de culpas valores que se han conquistado con mucha sangre… derecho humanos.

La portada de febrero la revista satírica española “Mongolia” de este mes (aquí portada alta resolución) podría ser un ejemplo. Sí, sólo son páginas de humor. Su propuesta de acabar con la religión no es una proposición de ley en el Congreso, así que no le demos más importancia de la que tiene. Pero ¿qué se comunica diciendo “La religión mata”?

La idea no es nueva, ni aparece sólo en las páginas de la sátira. Es una línea de pensamiento que ya hace años que construye argumentos en países como el Reino Unido o Francia. Su ecuación es la siguiente: ‘El problema de la violencia en el mundo tiene sus raíces en la religión, ya que quienes impulsan las violentas cruzadas modernas son personas de fe. Por tanto, cortemos de raíz la religión y eliminaremos con ella la violencia’.

‘Es verdad que en Europa no tenemos yihadistas cristianos’, sigue la argumentación del secularismo europeo, ‘pero qué más da. Sacrificamos a los cristianos europeos y así podemos ser políticamente correctos de cara al exterior’. Y de forma natural damos con el resultado mágico: ‘Acabar con la religión (…), empezando por Europa’. La versión light del argumento (la que se vende a la sociedad) coloca el matiz ‘en el espacio público’ en el paréntesis. Pero la idea de fondo es la misma.

Nos hacemos el hara-kiri tomando algún valor democrático típicamente europeo (en este caso la libertad de expresión, la de conciencia, la de religión…). Decimos, ‘cuando acabemos con la religión en Europa, con algo de suerte otros (léase países de dominio musulmán) nos copiarán y… voilá, se acabó la violencia en el mundo’.

La lógica del argumento es aplastante, dirá en público algún “intelectual” secularista.  

Y para acabar de darle buen uso a nuestra racionalidad típicamente europea, alguno hasta se envalentonará hasta el punto de plantear que, ‘al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay entre la fe de los de la capucha y el cuchillo, y la fe de los que de rodillas, sobre la arena, esperan ser ejecutados¿No creen al fin y al cabo todos ellos en la misma estupidez del “ser invisible*”?

‘País top’, país pobre

"No he dormido mucho, no me hagan muchas preguntas". Rajoy, al salir de la cumbre. AFP

“No he dormido mucho, no me hagan muchas preguntas”. Rajoy, al salir de la cumbre. AFP

De la gran cumbre de presidentes de hoy viernes, salían los líderes de los estados europeos con un acuerdo que se ha peleado por meses. Al fin, a las 6:30 de la mañana, había comunicación a los Medios. Se había acordado ni más ni menos que el presupuesto de la Unión Europea para los próximos 7 años. En total, 90.600 millones de Euros, una cifra imposible de imaginar. Cómo repartir todo ese dinero entre 27 países, esa era la cuestión.

Publicado el resultado, había líderes quejosos, otros medianamente contentos… y Rajoy. “Es un buen acuerdo”, argumentaba el presidente del gobierno español, muy satisfecho, y explicaba la razón: “seguiremos siendo beneficiarios netos, incluso mejoramos respecto al periodo anterior”.

En otras palabras, de estos días en Bruselas, Rajoy quería conseguir como fuera que España siguiera siendo considerado un país del bando débil, de los que no estan en condiciones de ayudar mucho, más bien al contrario. Con esa etiqueta entró en la UE en 1986, lo cual es lógico (pocos países se plantean entrar en la UE si no es para mejorar económicamente y acercarse a los que están dentro). Pero la cuestión es que, tras más de veinte años en el ‘club’, la estrategia no ha cambiado. Para España, el juego es mantenerse en el lado de los pobres el máximo tiempo posible. Hasta que sea inevitable cruzar la línea. Es en las ayudas económicas que se ha basado el hasta ahora tan laureado “europeísmo español”.

En octubre, los primeros planteamientos del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, sobre este presupuesto, eran considerados inaceptables desde aquí. De ese primer borrador se podía sacar la conclusión que para España había llegado el momento de hacerse mayor y asumir su lugar de país líder. En otras palabras,pagar por primera vez más de lo que recibía.

Tras meses de lucha a cara de perro, Rajoy consiguió esta madrugada irse a dormir tranquilo. Aunque por los pelos, España conseguía el “que me quede como estoy”, como lo definía el diario El País.

Siendo serios, la realidad es que de entre la casi treintena de países de la Unión Europea, España no es precisamente un país menor. Junto a Italia, aparece justo detrás de Alemania, el Reino Unido y Francia. España está en el ‘top five’, vamos. Y así lo entiende el gobierno, que cada vez que hay una cumbre de países líderes lanza a sus diplomáticos españoles a exigir una invitación. A veces Merkel y Hollande ( Sarlozy, antes) la han concedido, a veces no.

Por eso, en momentos como estos cobra sentido que los ciudadanos alemanes, británicos, franceses, y otros de toda la franja norte de Europa, tengan la sensación recurrente que algo en la forma de entender el concepto de “responsabilidad” en España no va bien. ¿Por qué exige este país formar parte del club de los grandes y en cambio cuando se trata de aportar dinero defienden con uñas y dientes que se les siga considerando un país “pobre” que, por tanto, no puede aportar al resto de Europa?

Hay algo en el comportamiento de España en la UE que da argumentos a la imagen generalizada de que en la cultura española se recurre demasiadas veces al “aprovecharme de todo lo que pueda llevarme” sin plantearse nunca qué es lo que uno puede ofrecer.

No es extraño, que “la picaresca” de sacar el máximo de una situación, aportando lo mínimo, (eso tan “español”, con ese aire católico) se acabe reflejando también en nuestra política internacional. De mientras, en otras partes, donde esta actitud producirúa vergüenza ajena, siguen pensando que España se identifica con Europa sólo por el rédito que le puede sacar, y no por el deseo de construir un proyecto político común.

“Un buen acuerdo”, dice Rajoy. Europa lo será, parece, mientras sigamos sacando más dinero del que aportamos.

[PD. Por cierto, el Parlamento Europeo, que no ha tenido nada que decir en esta negociación hasta ahora, tendrá, por primera vez, el derecho de vetar el presupuesto. De hecho, si nada cambia, lo hará, porque las 4 grandes agrupaciones europeas (formadas por los parlamentario votados directamente por los ciudadanos), ya han anunciado que rechazan el acuerdo, porque no ayudará a la recuperación económica. Es muy interesante que el Parlamento, que es quien tiene  la legitimidad delegada de los ciudadanos, (y donde el egoísmo de los países individuales queda sutituido por la obligatoriedad de hacer grandes acuerdos dentro de los grupos políticos trasnacionales) empiece, por fin, a recibir algo del poder real para el que  fue creado.]

No tiene mérito

 

  • No tiene mérito pasarte una vida repitiendo la misma idea, por miedo a perder el apoyo de quienes te vitorearon al principio.
  • No tiene mérito construir mensajes en clave interna para fortalecer la pared de tu burbuja ideológica.
  • No tiene mérito exigir que se te incluya en el debate para después limitarte a esperar tu turno de palabra.
  • No tiene mérito justificar el tono agrio de tus palabras desde un disfraz de víctima.

 

  • No tiene mérito seguir una agenda en la que no crees.
  • No tiene mérito aplaudir a personas que no consideras íntegras.
  • No tiene mérito preparar un discurso imaginando los aplausos de los que piensan como tú.
  • No tiene mérito romper relaciones con quienes, sospechas, podrían convencerte de que te equivocas.

 

  • No tiene mérito “predicar” en el espacio público y negarte a explicar tus argumentos en el tú a tú.
  • No tiene mérito usar palabras grandilocuentes que sabes que otros no entenderán.
  • No tiene mérito decir que siempre pensaste lo que ahora defiendes. Y que igual que entonces, ahora también tienes razón.
  • No tiene mérito hacer el análisis antes de consultar los datos.

 

No tiene mérito. Y sobre todo, no es honesto.

 

La voluntad de un pueblo

Es lunes, 26 de noviembre, y los operarios de los Ayuntamientos comienzan a bajar toda la publicidad que ha cargado las calles de políticos. Entre todos los mensajes que ahora desaparecen, el que resuena mejor hoy es el eslogan de CiU, ideal para definir el día después de las elecciones. Hoy, sí sabemos “la voluntad de un pueblo”. Y es bastante más compleja e interesante de lo que nos habían hecho creer:

1. Catalunya es más plural que nunca. Hay muchos colores. Justo cuando algunos llamaban a concentrar el voto en los polos fuertes, ha pasado lo contrario. Los partidos pequeños crecen. Los grandes caen. El eje nacional (España-Catalunya) coge más importancia en su gama de grises y el debate en el eje social (Derecha-Izquierda) también toma más significado: los candidatos que han hablado de la crisis suben con fuerza. Este collage fascinante marca la diferencia de Catalunya con España. Aquí hay un mosaico de 7 partidos como reflejo de una sociedad plural. España es diferente: tiene una mayoría absoluta del partido 1, una oposición del partido 2 y un partido 3 (IU) que hace lo que puede para ser una alternativa al bipartidismo que PSOE y PP crearon en los años 80.

2. Los Medios de Comunicación no se han enterado de la película. La misma noche de las elecciones, los responsables de los principales diarios reconocían en TV3 que estaban sorprendidos y que no habían sabido explicar lo que realmente pensaba la gente de a pie. Las encuestas se han equivocado mucho (¡una del CEO daba 71 escaños a CiU!). Señores periodistas y ‘creadores de opinión’: dejen de dar vueltas en los pasillos de los Parlamentos y vuelvan a mezclarse con la gente en su día a día. Porque no sólo los políticos viven y se retroalimentan en su pequeño mundo ficticio. Los periodistas, muchas veces, hacen exactamente lo mismo.

3. Suben los partidos que tienen las cosas claras. Junqueras, líder de ERC, ha hecho una campaña tranquila en la que el mensaje era muy sencillo: ‘Nosotros seguimos diciendo lo mismo de siempre, con un tono incluso más humilde: queremos la independencia’. Y los independentistas les han votado. Lo mismo pasa con Ciutadans. ‘Catalunya es una región de España’. El partido formado alrededor de Rivera nació para defender esta idea. La han mantenido, y la gente que opina así, les vota.

4. Los resultados dan lugar a un “Govern” natural. Como acertó a decir Mas, CiU es el único partido que puede plantear formar “Govern”. En medio de la crisis y habiendo perdido 12 escaños, necesitan un socio estable para no hundirse más. ERC sólo pedirá que se mantenga la promesa de un referéndum antes de 2014 y que a nivel de déficit se comience a hacer alguna cosa que no sea sólo recortar. El pacto podrían cerrarlo hoy mismo, aunque simulen unos días de negociaciones. Las dos otras opciones de CiU para sumar serian PSC y PP. Ambas parecen imposibles.

5. El PSC ha cambiado de clase. Hasta ahora eran un partido que jugaba para ganar. Pero han suspendido varias veces y ahora tienen nuevos compañeros de aula. Les costará acostumbrarse a ver como los Herrera, Junqueras y Sánchez-Camacho sacan las mismas notas que ellos. Es el momento ideal para comenzar de cero. Poner líderes jóvenes y decidir qué quieren ser, que es en lo que creen. Pueden poner, por fin, en marcha, el “Nou PSC”. Y pedir la independencia… del PSOE.

6. En CiU se han quedado en blanco. Mas avanzó las elecciones pensando que arrasaría. Y no ha conseguido ni el plan a) mayoría absoluta, ni el plan b) subir mucho y convertir al PSC en residual, ni el plan c) quedarse igual. La “patacada” es muy grande. Pedían que los independentistas de otros partidos les “prestaran el voto” para conseguir una “amplia mayoría”. Y ha pasado lo contrario. No sólo no reciben votos prestados de ERC, sino que ERC se lleva regalados una gran parte de los nuevos independentistas que han surgido en CiU. La suma puede ser simplista, pero… ¿Cuántos escaños pierde CiU? 12. ¿Cuántos gana ERC? 11.

7. La derecha catalana, debilitada y peleada. En primer lugar porque los resultados no son buenos: +1 (PP) -12 (CiU) = -11. En segundo lugar, los dos partidos pensaban que montar una pelea pública les daría muchos votos. Los insultos les fortalecerían mutuamente. Pero parece que en Catalunya no somos mucho de “Sávame DeLuxe”, no nos va el morbo. Ahora ambos están en una situación de relaciones rotas. Y no pueden hacer ver que no ha pasado nada. CiU pierde votos y además, pierde a su principal aliado.

8. La izquierda catalana se despliega. IC-V ha sabido explicar que no sólo se puede vivir de la ilusión. En los barrios hay familias que lo han perdido todo en los últimos años, y en las calles ha habido manifestaciones cada día (maestros, médicos, farmacéuticos, Ayuntamientos, transportes, industria, policía y bomberos, estudiantes…). Herrera ha buscado el voto de estos ciudadanos y se ha llevado unos cuantos. La CUP es otro partido que habla claro y con los pies en el suelo. Y sin el apoyo de los medios (no hace falta, existe internet), ha entrado a hacer políticas anti-sistema desde dentro del sistema (“queremos ser el caballo de Troya de la política catalana”, dicen).

La voluntat d’un poble

És dilluns, 26 de novembre, i els operaris dels Ajuntaments comencen a baixar tota la publicitat que ha carregat els carrers de polítics. Entre tots els missatges que ara desapareixen, l’eslògan de CiU és el que millor ressona avui, ideal per definir el dia després d’unes eleccions.  Avui sí, sabem “la voluntat d’un poble”. I és bastant més complexa i interessant del que ens havien fet creure:

1. Catalunya és més plural que mai. Hi ha de tots colors. Just quan alguns cridaven a concentrar el vot en els pols forts, passa el contrari. Els partits petits creixen. Els grans cauen. L’eix nacional (Espanya-Catalunya) creix en la seva  gama de grisos i el debat en l’eix social (Esquerra-Dreta) pren més força: els candidats que han parlat de la crisi pugen amb força. Aquesta collage fascinant marca la gran diferència de Catalunya amb Espanya. Aquí hi ha un mosaic de 7 partits com a reflex d’una societat plural. Espanya és diferent: té una majoria absoluta del partit 1, una oposició del partit 2 i un partit 3 (IU) que fa el que pot per ser una alternativa al bipartidisme que PSOE i PP van crear als anys 80.

2. Els mitjans no havien entés la pel·lícula. La mateixa nit de les eleccions, els responsables dels principals diaris reconeixien a TV3 que estaven sorpresos i que no havien sabut explicar el que realment pensava la gent a peu. Les enquestes s’han equivocat molt (una del CEO donava 71 escons a CiU!). Senyors periodistes i ‘creadors d’opinió’: deixin de donar voltes pels passadissos dels parlaments i tornin a mesclar-se amb la gent, en el seu dia a dia. Perquè no només els polítics viuen i es retroalimenten en el seu petit món fictici. Els periodistes, moltes vegades, fan exactament el mateix.

3. Pugen els partits que tenen les coses clares. Junqueres, líder d’ERC, ha fet una campanya tranquila on el missatge era molt senzill: ‘Nosaltres seguim dient el mateix, amb un to més humil fins i tot: volem la independència’. I independentistes els han premiat. El mateix passa amb Ciutadans. ‘Catalunya és una regió d’Espanya’. El partit format al voltant de Rivera va nèixer per defensar aquesta idea. La han mantingut, i la gent que opina així, els vota.

4. Els resultats donen un Govern natural. Com encertava a dir Artur Mas, CiU és l’únic partit que pot plantejar un Govern. Enmig de la crisi i havent perdut 12 escons, necessiten un soci estable per no enfonsar-se més. ERC només demanarà que es mantingui la promesa d’un referèndum abans de 2014 i que a nivell de dèficit es comenci a fer alguna cosa que no sigui només retallar. El pacte el podrien tancar avui mateix, encara que simulin uns dies de negociacions. Les dues altres opcions de Govern de CiU serien PSC i PP. Les dues semblen impossibles.

5. El PSC ha canviat de classe. Fins ara eren un partit que jugava per guanyar. Han suspés més d’un cop i ara tenen nous companys d’aula. Els costarà acostumbrar-se a veure com els Herrera, Junqueras i Camacho treuen les mateixes notes que ells. És el moment ideal per començar de zero. Posar líders joves i decidir què volen ser, que és el que creuen. Poden posar per fi en marxa el “Nou PSC”. I demanar la seva independència… al PSOE.

6. A CiU s’han quedat en blanc. Mas va avançar les eleccions pensant que arrasaria. I no ha conseguit ni el pla a) majoria absoluta, ni el pla b) pujar molt i convertir el PSC en residual ni el pla c) quedar-se igual. La patacada és molt gran. Demanaven que els independentistes d’altres partits els “prestessin” el vot per fer una “amplia majoria”. I ha passat tot el contrari. No només no reben vots prestats d’ERC, sino que ERC s’endú rep regalats una gran part dels nous independentistes de CiU. La suma pot ser simplista, però… Quants escons perd CiU? 12. Quants en guanya ERC? 11.

7. La dreta catalana, afeblida i barallada. En primer lloc perquè els resultats no són bons. +1 (PP) -12 (CiU) = -11. En segon lloc, tots dos partits pensaven que muntar una baralla pública els donaria molts vots. Els insults els enfortirien mútuament. Però sembla que a Catalunya no som molt del “Sálvame DeLuxe”, nos ens va el morbo. Ara els dos partits estan amb relacions trencades. I no poden fer veure que no ha passat res. CiU perd vots i perd també el seu principal aliat.

8. L’esquerra catalana es desplega. IC-V ha sabut explicar que no només es pot viure de la il·lusió. Als barris hi ha famílies que ho han perdut tot en els últims anys, i als carrers hi ha hagut manifestacions cada dia (mestres, metges, farmacèutics, ajuntaments, transports, indústria, policia i bombers, estudiants…). Herrera ha buscat el seu vot i se n’ha endut uns quants. La CUP és un altre partit que parla clar amb els peus a terra. I, sense el recolzament dels mitjans (no calen, hi ha internet), ha entrat a fer polítiques anti-sistema des de dins el sistema (“volem ser el cavall de Troia”, deien).

Sólo Mas

Desde la mañana de viernes en la que Catalunya entera apareció forrada con publicidad electoral, Artur Mas no ha dejado de ser el centro de los comentarios. Todo el mundo tiene una opinión sobre el cartel que le han confeccionado, en el que aparece con los brazos extendidos, los dedos de las manos marcando la senyera y la mirada fija en un horizonte que sólo él parece ver.

En las redes sociales siguen comentando esta imagen que CiU ha querido proyectar de su líder bajo el lema “La voluntat d’un poble” (La voluntad de un pueblo). El parecido de Mas con el Moisés de Hollywood es tan claro que casi no puede ser una casualidad (aquí la comparación). Todo encaja para dejar a los ciudadanos con una idea sencilla:  el presidente liderará al pueblo hacia la tierra prometida.

Pese a las acusaciones de prepotencia, la dirección estratégica del partido, lejos de suavizar el tono, ha ido desarrollando el ‘storyboard’ en los últimos días. Se ha creado el hashtag #totsambelpresident, y los co-líderes del partido han desaparecido (incluso el incómodo Duran i Lleida) para convertirse en fans que arropan al jefe. El tinte religioso de todo ello lo ilustra de forma muy ácida un gag de la semana pasada del programa Polònia.

Mas ha anunciado que cuando acabe su misión (la de llevar a Catalunya al “estado propio”), se retirará para dar paso a otros. Le bastará con quedar en la Historia como la persona que llevó a Catalunya a su destino anhelado.

En todo esta aventura no le ha ido mal que un diario de Madrid especializado en conspiraciones (véase lo de ETA y el 11-M) haya montado un tinglado alrededor de unas supuestas cuentas del presidente en Suiza. Las respuesta parecía preparada de antemano: ‘Desde las cloacas, intentan atacar a Mas de todas las formas posibles’, nos dicen los convergentes, ‘porque saben que él es el único que puede llevar a Catalunya a la libertad’. Pero no le “destruirán”, decía Mas hace unos días entre los vítores de un público enfervorecido, y añadía (literal): “Si a mí me rompen las piernas, caminaré con las vuestras”.

Esta semana, el spot televisivo de CIU, que sale a diario en TV3 antes o después del “Telenotícies”, ha cambiado. El motivo puede ser las críticas que había recibido, aunque probablemente sea una mera decisión de campaña: refrescar los mensajes a media carrera. Otros partidos también lo han hecho. Desaparece el mar de banderas del anterior yel candidato se acerca a la cámara hasta casi comerse el espectador. Se trata de dar una imagen de cercanía. El lema secundario hasta ahora, pasa a ser el principal: “Fem-ho possible” (“Hagámoslo posible”).

Este es el vídeo:

Es un anuncio bastante normal, hasta que uno transcribe sobre papel las palabras del presidente:

que estamos en un momento de dudas, de interrogantes y también de sufrimiento (1). Pero ahora tenemos una oportunidad histórica, una oportunidad (2) que no estará ahí siempre, que debemos saber aprovechar. Una oportunidad única para vivir mejor (3), todos juntos. Llegaremos tan lejos como vosotros queráis (4). Y en este camino (5), sabéis que yo estoy y estaré a vuestro lado(6). Porque sólo si vamos juntos, lo haremos posible (6)”.

Una interpretación del mensaje podría ser la siguiente: el presidente es consciente de que el pueblo catalán está en una situación muy difícil y sin certidumbre (1). Pero se puede ver ya una esperanza futura (2), basada en la promesa de llegar a un destino soñado (3). El pueblo es quien con su esfuerzo puede conseguirlo (4), a través de una senda marcada (5), por la que el líder les acompañará en todo momento, marcando la dirección y dando seguridad (6).  Y así, el pueblo hará posible lo imposible.

Wow.

El domingo 25 veremos si los tciudadanos catalanes deciden darle a Mas los super-poderes que dice necesitar (la mayoría absoluta) o si, en cambio, dejan a medio coronar al auto-nombrado ‘rey Artur’ para confiar en otros representantes, que con menos carisma pero ideas probablemente más claras, ofrecen soluciones menos abstractas.

Modelando (moldeando) la realidad

Hoy empiezan las 2 semanas de “non-stop político” en Catalunya. En unas horas saldrán los partidos en tromba a lanzar sus mensajes, a alertar contra los mensajes de los otros y a repetir el nombre de sus líderes con voz emocionada.

De forma muy conveniente, justo hoy se presentan dos encuestas que pretenden pronosticar el resultado que podríamos el día de las elecciones. Los dos estudios son “oficiales”. Uno es del CIS (Centro de Estudios Sociológicos), bajo la supervisión del Gobierno de España. El otro es del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió), bajo la supervisión del Govern de Catalunya.

El problema de las encuestas oficiales es evidente, se suelen “cocinar” (sobretodo cuando estan a punto de llegar las elecciones) según las necesidades del partido en el poder. Queda bastante claro si comparamos los datos que dan la una y otra:

ELECCIONES CATALANAS

A. Proyección de voto (en escaños) según el CIS (Gobierno de España):

CiU 63-64

PSC 19

ERC 17

PP 16-17

IC-V 11

Ciutadans 7

SI 1

B. Y la encuesta del CEO (Govern de Catalunya):

CiU 69-71

PP 18-19

PSC 15

ERC 14

IC-V 10

Ciutadans 6

CUP 0-3

Aunque en principio estos datos sólo son las opiniones de quien coge el teléfono en llamadas aleatorias, la diferencia del panorama que pintan los dos poderes dan a entender que a veces la respuesta depende de quién pregunta.

A. De los datos del CIS se puede sacar la conclusión de que el gobierno español quiere dar a entender que CiU no tiene en realidad el poder real entre la gente en Catalunya que  habitualmente se “auto-atribuyen”. Por tanto no llegarían a la mayoría absoluta (que está en 68 escaños). Además, se presenta a Esquerra como un peligro que crece, algo que un voto al PP, o por lo menos al PSC, ayudarían a frenar.

B. Los datos que saca el Gobierno catalán, en cambio, quieren dar otro mensaje: CiU es una gran fuerza hegemónica con la que la mayoría de los catalanes se puede sentir identificado. Obtendrá sin problemas la mayoría absoluta (esa “amplia mayoría que nos hará fuertes a la hora de negociar con España”,  que precisamente pedía Artur Mas en los últimos actos). Este resultado frenará al PP, que aun así es un peligro porque se sitúa en segunda posición. Los socialistas se descalabran.

Hasta aquí la visión de los dos gobiernos.

Hoy a las 00:01 empieza la lucha por llamar la atención de nosotros, los ciudadanos. Veremos cuál de estas dos “realidades” (y todas las encuestas que irán apareciendo a partir de ahora los medios) se parece más al único dato que realmente contará: el de los votos reales, el domingo 25 de Noviembre.

A %d blogueros les gusta esto: