Territorio hostil

Estoy sentado en unos asientos acolchados sin respaldo. La chica se ha apuntado los códigos de los 3 pares de zapatos que le he dicho (del tipo “10-2450”). “Déjame que me los apunte que si no no me acuerdo”. Coronel Tapioca son unos, siempre me hizo gracia la tienda de esta marca en la estación de trenes de Girona. Nunca entraba nadie allí, de hecho siempre estaba cerrada. Pero en las horas muertas esperando un bus o algo, hace muchos años, me acercaba a aquel escaparate gracioso para ver si entre esa ropa para ir de misionero a la selva había algo que una persona medianamente normal se podría comprar para lucir en la ciudad.

Éstas estan bien, pero necesito una talla menos. “Si tienes 5-8 minutos”, me dice la chica, muy amablemente, “te voy a buscar esa talla en un almacén que tenemos aquí en una calle al lado”. Le digo que bien, que gracias. No sé si sacar el móvil o mirar al suelo, la música disco me está atolondrando bastante. Me pican los ojos y veo en uno de esos espejos que hay en todos lados que los tengo rojos.

A los 10 minutos vuelve. Me pide perdón por la espera, le digo que no pasa nada, que gracias, y abre la caja con el 42. Pero son dos pies derechos. Se queda parada un momento, y se va a la zona de caja para expresarle su frustración a la jefa. La jefa pone cara de “què hi farem” y llama al almacén otra vez, que preparen un 42, izquierdo. Antes de salir, la vendedora me los enseña, como para que vea con mis propios ojos como han sido ellos los que se han equivocado. Me pide 15 minutos más. Porque de mientras tiene que atender a una clienta.

Yo me he sentado como ya en 3 lugares diferentes. El lugar tampoco no es tan grande. Va entrando y saliendo gente. En la zona de “Avance de temporada” hay unas botas de mujer forradas por dentro de piel de algun animal en peligro de extinción. Cojo un ejemplar (soy un cliente al que están haciendo esperar, tengo derecho a remover un poco) y toco la fibra esa, debe servir para hibernar, mínimo.

Ya llega mi caja, ahora sí. Tengo la nariz tapada, me lloran los ojos y estaba intentando jugar al “Angry Birds” en el móvil pero no me podía concentrar. Escribo algo sobre la frustración en el Facebook. Me he quedado sólo en la zapatería. La chica que ha hecho la carrera por mí me muestra, ahora sí, dos 42es. Cuando a uno de ellos se le salen 3 piezas de metal de los agujeritos donde pasan los cordones pienso por un momento en pretender que todo está ok y pagar la factura, para no humillar más a la pobre chica y sobre todo, para poder salir de allí por fin. Pero mi madre me enseñó que si compras algo tienes derecho a recibir un buen servicio. Asi que le comento a la chica, “mira, este pie tiene aquí estas piezas que se caen…” Ella lo mira, aguantando el tipo, y lo lleva a otro lado. Todo esto ya es un poco surreal.

Está saliendo al almacén, por tercera vez. Ha dicho a sus compañeras “yo me voy yendo”, como si despidiera hasta mañana. Llevo 45 minutos aquí dentro. La mestressa de la tienda, de cierta edad, me mira como pidiendo explicaciones, y yo siento la necesidad de excusarme: “Es que me gustan, si no ya habría cogido otro par de zapatos”. Otra dependiente sonríe un poco forzado. Que se acabe esto ya.

Por fin llega. La chica y yo parece que ya nos entendemos con la mirada. Esta vez se ha fijado de antemano que realmente esté todo en orden. Me da primero el izquierdo, para que lo pruebe bien. Espera. Y me da el derecho. Todo está perfecto. ¿Me puedo ir ya? Le digo que me los llevo puestos, no quiero cajas ni bolsas ni nada. Así que por fin me dejan pagar. Hace un rato sonaba por los altavoces “Euphoria” de Eurovisión.

Salgo a la calle cargando otra vez la mochila con el portátil y los libros. Tras caminar 150 metros, cerca de la Catedral, me siento un momento en un  bordillo para ajustarme los cordones. Sigo para Passeig de Gràcia. En el metro, de pie sobre mis Coronel Tapioca bien estables, me doy cuenta de que justo enfrente algo muy parecido a un ángel me acompaña unas paradas y se baja en Clot. Necesito una ensalada china. E irme a dormir.

Anuncios

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: