A mis amigos alrededor de España

Foto: J. Forster

La manifestación del 11 de septiembre que acaba de terminar en Barcelona, se interpretará de mil formas, en los próximos días. Cada uno le sacará el jugo a su manera, porque habrá imágenes (sobre todo imágenes) para todos los gustos. Así que ante todo lo que se debatirá y toda la tinta que fluya de columnistas y opinadores, quería poner por escrito algunas sensaciones muy personales que me han quedado justo al llegar a casa. Yo estuve en la manifestación: creo que ninguna persona que ha crecido en Catalunya desde pequeño (aunque sea de origen extranjero como yo) habrá sentido indiferencia ante la Diada de este año. Quería vivirlo en primera persona, en gran parte por instinto periodista (me llevé mi cámara) y, sobre todo, porque lo mejor para sacar conclusiones sobre un hecho es verlo de primera mano.

Foto: J. Forster

Ante todo el potaje de cifras, imágenes, lemas y emociones que se hará desde un extremo al otro, aquí algunas ideas que para mí han resumido el día de hoy. Las escribo expresamente antes de ponerme a “informarme” sobre lo que dicen los diarios, las televisiones, la prensa extranjera, etc. Recién llegado a casa, creo que:

1. Lo de hoy con toda seguridad ha sido la concentración más grande en la Historia de la ciudad de Barcelona. Decían por la radio que la propia delegación del gobierno español (del PP) en Barcelona daba la cifra de 600.000 personas, y la Guardia Urbana (del Ayuntamiento, CiU) habla de 1,5 millones. Seguramente la realidad estuvo más o menos en un término medio entre esas dos cifras. Lo que está claro es que aún a muchas manzanas del centro había riadas de gente caminando con banderas y carteles. Media hora antes de empezar era imposible llegar al punto oficial de inicio de la marcha. Todas esas calles ya estaban saturadas, centenares de metros por delante y por detrás de la pancarta principal. Más de 1.100 autocares llegados desde fuera de Barcelona, el metro hacia el centro a reventar, etcétera.

2. Más allá de si a uno le gusta más o menos este tipo de manifestaciones, hay que darse cuenta de una cifra. Catalunya tiene 7,5 millones de personas, ahora mismo. Si hacemos caso a los datos del gobierno español, un 8% de los ciudadanos de Catalunya estaban manifestándose. Si atendemos los datos del gobierno catalán, un 20%. Eso es mucha gente. Hacer el comentario de “Hasta que no se manifieste la mitad de la población, no les haremos caso”, es populista e infantil, se trate del tema que se trate.

Foto: J. Forster

3. El ambiente fue alegre, familiar (muchísimos niños, adolescentes y abuelos). En eso algo parece que ha cambiado, ya no se ve aquello del “català emprenyat” (el catalán enfadado, ese actitud defensiva típica que siempre ha habido aquí). Parece que tampoco hubo enfrentamientos, ni ataques a sedes políticas o empresas. Aunque el discurso “dirigido a España” que se hizo al final desde la organización (lo vi situado a unos 200 metros de la tarima) fue muy duro y con frases innecesariamente agrias, la organización no puede cambiar la realidad general: la gente se tomó la manifestación como una fiesta de catalanismo, en la que hubo todo tipo de gente, y donde, por cierto, los habituales grupúsculos defensores de la violencia pasaron desapercibidos. Estos debieron ser los primeros en sentirse desbordados y fuera de juego ante la marea de gente “normal”.

4. El detalle que más me ha sorprendido ha sido la cantidad de personas castellanoparlantes que había en la marcha. Casi todos jóvenes de menos de 30 años, diría. Hace unos años, habría sido impensable ver a alguien que habla en castellano con sus padres llevando una “estelada” alrededor del cuello. Es algo difícil de entender, incluso para los propios catalanes. Pero se me vienen a la cabeza por lo menos 5 amigos que, teniendo como lengua habitual el castellano, votarían por la independencia de Catalunya ahora mismo.

5. “Escucha, España”. Este era el titular de “El Periódico” esta mañana. Se trata de un diario que para nada tiene una línea editorial independentista, ni siquiera nacionalista. “Escucha, España” es la conclusión con la que me quedo. Es importante que para llegar a acuerdos, una parte escuche a la otra. Como en cualquier comunicación entre personas normales. Ni que sea por respeto, hay que tomarse en serio lo que los catalanes sienten. Aunque cueste entender lo que piden, aunque algunos de los mensajes que salen de Catalunya sean ofensivos a veces… Por lo menos hacer el esfuerzo de escuchar calmadamente, ver si hay algún punto que sea comprensible. Tras otras manifestaciones anteriores, lo que los dos grandes partidos españoles (PP y PSOE) han hecho ha sido pretender que escuchaban sonar el viento. Ignorar los hechos, pretender que no ha pasado nada. Desde el gobierno español no se suele hacer ni una mención a las manifestaciones, dando a entender que no hace falta comentar los gritos de cuatro exaltados. Personalmente, creo que este es el principal motivo que la de que hoy fuera la manifestación nacionalista (y de cualquier tipo) más grande que se haya visto en Catalunya nunca. Aquí la mayoría de la gente se siente tratada como  un niño que llora y al que “los padres” dejan patalear hasta que se aburra. Muchos catalanes consideran que tras tantos años de Diadas casi nadie nunca les toma en serio. Al final, uno acaba pensando que tanta ignorancia te está afectando la dignidad personal. Y eso ha hecho que muchos de los que hoy gritaban por la independencia lo hicieran con una sensación un poco rara. Muchos (yo diría, los que han subido la cifra de asistencia hasta un punto excepcional este año) son ciudadanos que sí creen que Catalunya es una nación pero que hasta ahora no habrían pronunciado la palabra “independencia”. Ahora sí lo hacen, aunque con algo de incomodidad, porque en el fondo muy fondo les dolería mucho separarse totalmente de todo lo que representa España (los lazos familiares, los amigos, muchas regiones con las que están encariñads). Sin embargo, estaban hoy en la marcha porque tienen la sensación de que ya no quedan muchas otras formas de sentirse comprendidos.

Foto: J. Forster

No sé si esto ayuda a entender un poco mejor lo que hoy ha pasado en Barcelona. Ojalá los catalanes en general fuéramos un poco más didácticos de lo que somos habitualmente.

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9 responses to “A mis amigos alrededor de España”

  1. Ronald Santana (@rodas30) says :

    Interesante Joel …

    Con respecto al punto 4 siempre he pensado que la lengua no es un motivo para la independencia. No se deja de ser catalán por hablar castellano ni se deja de ser español por hablar catalán. No me sorprende que catalanes castellano-parlantes pidan la independencia. Hispanoamérica y los Estados Unidos no se independizaron por diferencias lingüísticas, sino económicas. La crisis actual y el continuo fogueteo de ciertos políticos catalanes echando la culpa a “España” de todos los problemas de Cataluña, para que la gente olvide todos los recortes que ellos han hecho, han provocado que esta manifestación pro-independencia haya sido masiva. ¿Es la solución a los problemas económicos la independencia? No lo sé. Si así lo fuera independicémonos todos.

    Por cierto, feliz Día de Cataluña. Me alegro de que haya sido un día festivo, pacífico y familiar.

    • joelforster says :

      Ronald! Muy interesante lo de la lengua, así en perspectiva de otros casos como EEUU. Aunque sí tiene sentido decir que la lengua suele ser algo básico para unir a las personas y llegar a un sentimiento de pueblo o nación (literatura, educación, etc..).
      También estoy de acuerdo que la economía es lo que da más fuerte al indepentismo ahora mismo, por lo menos en Cataluña. Ha sido la baza principal de CiU.

      jaja.. Si pulseras Rojas triunfa en castellano también, otro arugmento a favor de tu razonamiento sobre la lengua 🙂

  2. Ronald Santana (@rodas30) says :

    Me faltó decir que me gusta mucho la serie “Pulseras Rojas”. 😉

  3. David says :

    Me ha encantado

  4. Danny Somoza says :

    Hola Joel,
    Me gustó mucho tu artículo… a pesar de que no tenía ni idea de lo que había pasado (estoy viviendo fuera)… Pero me gusta con el respeto y humildad que hablas… sé que es un tema sangrante… hehe

    Estoy impresionado desde mi ignorancia de que tanta gente vea que la independencia de Cataluña es positiva… ya te digo, desde mi ignorancia (lo que primero he pensado es que me he perdido algo y probablemente sea así)… yo pienso que el problema económico de España, bueno de Cataluña, en el caso, no se acabará con la independencia. Bajo mi punto de vista Cataluña iría peor fuera de España, no crees? es decir… se incrementará el déficit, porque España vetará a Cataluña, y eso es como en una empresa sacrificar a tu principal ´cliente´, ¿que opinas?

    Perdona si estoy diciendo algo estúpido… es sólo una opinión con no demasiados datos…

    • joelforster says :

      Danny, gracias por tu visión, de eso se trata.. Sobre que te sorprendía un poco todo esto, pensé en explicar un poco cómo yo lo había vivido porque creo que en general hay un montón de cosas que sorprenden fuera de Catalunya, especialmente en los últimos años, y quería dar alguna explicación.

      No sé mucho de economía, sólo lo básico, pero creo que seguramente tienes razón en que Catalunya tendría dificultades económicas si se indpendizara. La principal es que como justo hoy ha avisado un portavoz de la UE, Catalunya pasaría directamente a salir de la UE, y tendría que pedir el ingreso de nuevo, como cualquier país externo. Asi que por lo menos durante unos años, perdería el acceso libre al mercado no sólo español sino también europeo. Teniendo en cuenta que Catalunya es claramente productor y exportador (industria, investigación, cultura), las empresas tendrían un bajón muy fuerte. Y ante la perspectiva, varias multinacionales dejarían el país.

      En cambio, sí mejoraría algo sustancial, que es el argumento principal de los nacionalistas: se recaudarían los impuestos tal como se viera mejor (subiendo o bajando tasas según necesidades) y se gestionaria el dinero público en un contexto mucho más micro, bastante mejor que ahora. Es cuestión de cercanía: cuanto más cerca está el órgano que decide donde se invierte el dinero público, más facilidad de que haga inversiones eficientes y que respondan a las necesidades de la gente en ese territorio.

      Así es como lo veo en términos generales. (Ya ves que tampoco no te doy mil datos, es difícil sacar conclusiones muy específicas sobre como saldrían las cosas).

  5. Jordi says :

    ¡Muy buen artículo, Joel!

    Me apetecería comentar en català, pero por respeto a todos los lectores de este blog, lo haré en castellano. Quiero que se me entienda bien y que no sea el idioma que uso motivo de discusión de futuros comentarios.

    Valoro muy positivamente que hayas escrito los cuatro primeros puntos sin dejarte influir por el partidismo y el color de la prensa, así que sólo entraré a comentar el quinto apartado, que viene motivado por los titulares y la prensa de hoy.

    Antes que nada, creo que hay que ser claros y afirmar que la manifestación era INDEPENDENTISTA, o eso decía su lema (“Catalunya, próximo Estado de Europa). Eso implica que no era, o más bien iba más allá, de una manifestación nacionalista: a favor de una “entidad natural, con historia, cultura, lengua, arte y derechos propios” en palabras de Enric Prat de la Riba –primer presidente de la Mancomunitat de Catalunya-, pero que no precisa ser un ente independiente, sino que en un mismo estado se pueden dar distintas nacionalidades (para poner un ejemplo ilustrativo, el caso de la Gran Bretaña). Por todo esto, aunque no toda la gente que fue pensara lo mismo y posiblemente no fuera tu caso, se debería decir que el los 600.000, el millón y medio o los 2.000.000 de catalanes que estaban en las calles de Barcelona, clamaban a favor de la independencia. Creo que hay que ser claro con esto y no tratar de edulcorarlo para que sepa menos mal a nuestros vecinos, amigos, familiares y conocidos del resto de España.

    Y ahora, pasando a hablar en primera persona del plural, es por esto que queremos que nos tengan en cuenta, que no nos boicoteen ni menoscaben nuestra identidad nacional, que luego ha derivado en soberanista o independentista, en bastantes casos. Esto, tanto des del Govern català (Artur Mas parece haber tomado nota) como des del Gobierno central (hoy Rajoy ya se ha hecho el sueco y Santamaría ha dicho que hay que analizarlo “fríamente”, ya estoy temblando…). Pero no sólo des de los gobiernos. Para mi este menoscabo se mantuvo, y se manifestó ayer mismo a partir de las nueve de la noche cuando la televisión PÚBLICA española (que nos representa a todos, catalanes -de momento- también) no habló de la diada (que no solo la manifestación!) hasta la quinta noticia de su informativo. ¿Informamos o deformamos? ¿Hará lo mismo el 12-O cuando no asistirá ni la mitad de gente y estaremos ante el mayor acto de justificación y engrandecimiento de un holocausto? Al menos estos países ahora son libres. Y la historia catalana de los últimos 300 años no es tan distinta a la suya (quien no se lo crea, que retroceda a 1714), sólo que estamos en contacto geográficamente y hemos conseguido mantener nuestra propia lengua a base de coraje, esfuerzo y sentimiento de identidad nacional.

    Antes de terminar quiero que conste que, con esto, estoy expresando mi opinión personal; bastante parecida a un buen número de catalanes, posiblemente. No sé si la mayoría, no lo puedo decir y es inútil cuando no se tienen los datos para juzgar (y tampoco nos dejan hacer un referéndum…); así que este sería un debate absurdo. Pero en ningún caso, por favor, quiero que se tome como la opinión del pueblo catalán en su totalidad.

  6. Genís Haro says :

    Hola Joel, muchas gracias por este artículo. Creo que define muy bien la situación en Cataluña durante estos últimos años.

    Mi reflexión sobre el tema parte de que nuestra sociedad occidental vive en un estado de insatisfacción constante. Hace un tiempo se reflejó en el movimiento 15M, hoy en el independentista. ¿Cuál es la solución? ¿El cambio de modelo social? ¿El de la estructura territorial? ¿Si me compró una tele más grande estaré más satisfecho en esta vida?

    A lo largo de la historia de la humanidad, se han usado distintas formas de organizar a los pueblos. Y pocas han podido dar satisfacción plena a la gente que las vivían. Comparativamente, es verdad que estamos peor que muchos países de nuestro alrededor, pero no es menos cierto que lo estamos mucho mejor que muchos otros (libertad de expresión, libertad de culto, atención médica y social, acceso a los recursos básicos,etc).

    ¿Cuál es el problema entonces? Creo que hay un gran vacío dentro de los amigos que nos rodean. Y este vacío no se llena con un mejor reparto de las riquezas o una estructura de estado más cercana a la cultura del territorio. Necesitan reconocerse amados por Dios y no abandonados. Y la iglesia – el conjunto de cristianos, o discípulos de Cristo (como queramos definirnos) – debe de ser la primera en vivir plenamente satisfecha espiritualmente, independientemente de la situación que nos rodea. Y compartir que esta forma de vivir la realidad es posible también para ellos. Si nos separamos un poco de nuestro ego e intentamos verlo desde la perspectiva de Dios, podremos entender que no depende tanto de lo que nosotros hagamos humanamente sino de lo que queramos que Él haga en nosotros y por medio nuestro. Somos profundamente amados por Dios, Él sabe todo lo que nos sucede y como sufrimos por ello, Él sufre con nuestro dolor y murió para que tuviésemos paz y descansásemos en su soberanía.

    Nuestra sociedad vive desesperanzada y nosotros tenemos una Esperanza que compartir. Sí, otra forma de vivir en este mundo es posible.

  7. samuelcg says :

    Hola Joel!

    En primer lugar, así se hace, con cámara en mano y escribiendo antes de intoxicarse por los ‘opinadores’ profesionales de los panfletos que se publican.

    Bien sabes que soy catalán pero no independentista, pero tampoco no independentista, es decir, seguramente mi voto sería la abstención o mucho deberían cambiar las cosas. Mi visión política de la vida pasa por el eje izquierda-derecha, el de la justicia social y el de la ética y la moral; y no por el de las banderas, las fronteras, las identidades y patriotismos variopintos.

    Eso sí, aunque no es un tema que me preocupe demasiado, ya es hora de que se reconozca con naturalidad el derecho de autodeterminación porque, a mi pesar, bien es cierto que hay muchísima gente para la cuál estos temas de orden principalmente sentimental e identitario –por mucho que se revista de economía– son prioritarios y, por lo tanto, hay que darles una respuesta.

    Finalmente, sólo constatar que una eventual independencia de Catalunya es a su vez un fracaso colectivo de unos 50 millones de personas que no han sabido no convivir ni entenderse ni respetarse. Ojalá fuera viable una España social, justa, moral, republicana y federal.

    ¡Un saludo! (aunque yo soy catalán)

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