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Dave, un estudiante universitario de aquí, en Sunderland (Inglaterra), donde estoy viviendo en el momento, me dejó el otro día la película “Hotel Rwanda”. Habíamos estado charlando durante bastante tiempo sobre sus intenciones de irse a África después de la carrera. Me enseñó su colección de libros en swahili, la lengua que está aprendiendo ahora para prepararse.

Ésta tarde he visto la película, y sentido rabia. Por la violencia sin piedad, sin argumentos de peso, entre hutus y tutsis, en su momento, y por la cobardía de los países que podíamos hacer algo e hicimos muy poco. Y me hizo pensar en lo peligroso que es utilizar los sentimientos nacionalistas, raciales, localistas, identitarios… que todos tenemos (en un sentido u otro, más evidentes o menos), de forma extrema. La recomiendo, da que pensar.

Poco después me metía en El País, y he aquí un reportaje sobre una ideología que ya hace años que se reinstalando en países que deberían explicar mejor su historia reciente. “El fascismo despierta de nuevo en Italia”.

Y de ahí, al documental Nazi Rock, que explica como no sólo en Alemania o Estados Unidos el fenómeno va tomando lugar, como ya saíamos, sino también en Gran Bretaña, Italia… Vale la pena verlo. Y pensar. Y sacar conclusiones sobre quienes somos, cuál es nuestra identidad real. Y qué diremos si el fascismo se va exteniendo entre la gente, y acaba apareciendo en los gobiernos de los países donde vivimos.

En Inglaterra, los medios de comunicación parecen estar por encima de todo. Lo aprendimos en la Facultad: el poder de la prensa en el Reino Unido es descomunal. Las radios trabajan duro, los canales de televisión tienen redacciones enormes y corresponsales en todos sitios, y los tabloides convierten cualquier historia de la calle en un debate nacional.

Ayer el tema aquí era que el diario hipersensacionalista “The Sun”, había decidido cambiarse de partido. Tal cual, por las buenas. Durante 12 años han apoyado a los laboristas (centro-izquierda), y en su momento hicieron lo imposible para llevar a Tony Blair al poder. Pues ayer, la portada era esta:

sun

“Labour’s lost it”. Los laboristas lo han perdido. El apoyo de “The Sun”, se entiende. El tabloide más popular aquí. La reacción de todo el resto de medios de comunicación ha sido un gran “Ooh!”, era noticia destacada en todos los informativos. ¿Por qué? Porque en medio del Congreso del Partido Laborista, estos días, la retirada del apoyo del “The Sun” parece tirar por el suelo gran parte de ganar las próximas elecciones.  Los ‘tories’ estaban en plena “Fightback operation” (como la han titulado ellos mismos), y ahora de golpe, el jarro de agua fría es tan importante que podría apagar todas las pequeñas llamas de recuperación en las encuestas.

Es más, el cambio de opinión de Rupert Murdoch, el magnate que dirije el grupo mediático más grande del mundo (con decenas de televisiones, diarios, televisión por cable, revistas, agencias publicitarias y.. “The Sun”), es según muchos, el punto y final para Gordon Brown, Prime Minister británico. Con el tabloide en contra, los analistas consideran que los conservadores, tras más de una década, ya están a medio paso de volver al poder.

Es increíble como una portada de un diario que solo se dedica a explicar escándalos locales, asesinatos, y trapos sucios de políticos y famosos, sea capaz de tener tanta influencia en el futuro voto de la gente en el Reino Unido.  David Cameron, líder conservador, aparecía ayer con el diario en la mano, con una sonrisa que no le cabía en la cara. En el Congreso laborista, en cambio, la frustración de ver como todos los esfuerzos parecen irse al garete por la opinión de un tabloide, no se ocultaban. Es el caso de Tony Woodley, dirigente sindical vinculado al Partido Laborista. Cuando le tocó su intervención en el Congreso, y ante todas las cámaras, cojió el “The Sun”, y dijo: “Ésto es lo que hace tiempo que he aprendido que hay que hacer”. Y partió el ejemplar en dos.

Tony-Woodley-rips-up-the--sun

Política y medios de comunicación en el Reino Unido. Es otra cosa.

Suena por megafonía David Bowie, a toda potencia, es esa canción que de no ser por mi profesor de inglés en la ESO no habría reconocido: “Space Oddity”.

Los focos se han fundido a negro, los flashes ya empiezan a hacer esas fotos que no servirán porque aún no hay nada que mostrar, y de entre los destellos blancos de las gradas del Camp Nou empiezan a surgir unos misteriosos puntos rojos que dan un toque de calor al de por sí escalofriante escenario. 100.000 personas.

Lleno en las graderías, lleno sobre el césped, o la parte del césped no ocupada por la bestia espacial con patas (“The Claw”) que U2 ha montado para demostrarse a sí mismos al mundo. Dicen que para la 360º Tour hay repartidos por el planeta 3 escenarios idénticos a éste, cada uno de los cuales necesita 120 camiones para ser transportado de una ciudad a otra.

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Lo que dice Bono sobre la inspiración en Gaudí se comprende cuando 2 horas antes de empezar el espectáculo observo la construcción de 60 metros de altura desde abajo mismo. Hemos conseguido meternos en el grupo de privilegiados que tiene acceso al círculo-pasarela que envuelve el escenario. La vista desde allí, enganchados al centro del show que está a punto de caer, es increíble. Mirando hacia arriba y buscando el cielo entre las estructuras de hierro del monumento mastodóntico, los colores, las formas, y los detalles me recuerdan, ahora sí, a algunos trazos del Park Güell, y sobre todo a las torres de la Sagrada Familia. Algo de razón tiene Bono, es verdad.

Han tocado Snow Patrol, con ganas, pero tal como comenta alguien a mi lado: “Suenan vacíos”. Y es verdad, aún si puedes tocar junto a la banda de rock más importante y ante decenas de miles de personas, eso de ser telonero es algo triste. La gente reacciona, pero de alguna forma se miran la cosa como un aperitivo que nadie echaría de menos si no estuviera. Sabe mal, porque si pones a este mismo grupo de pop británico en un local para 2.000 personas, tendrías una actuación de las que te llegan al alma.

U2.com

Pero volvemos a Bowie. El hilo musical se acaba. Se encienden los focos, aún en medio del negro, y se centran en John Mullen Jr., batería, sobre Adam Clayton, bajo, y sobre The Edge, guitarra. En este orden empiezan a construir el primer tema… la expectación aún no ha explotado, falta Bono. Y cuando la guitarra por fin se decide a entrar con el genial riff de “Breath”, aparece Mr. Filantropía, y todos los que no somos enviados especiales de algún medio, nos desgañitamos, cada uno a lo suyo: “¡Bono!”, “¡Toma!”, o simplemente… “¡Yeah!”.

Es 2 de Julio, segundo concierto en Barcelona, y pese a que en varios momentos se podrá ver que a Bono ya no le va tanto el baile sobre las plataformas que lleva por zapatos, otros como Adam Clayton parecen haber rejuvenecido. El bajista incluso se hace carreras por zonas varias, y mueve la cabeza al ritmo de las nuevas canciones. Está en mi lado del escenario, y es interesante su expresión durante las 4 primeras canciones: en “Breathe”, “No line on the Horizon”, “Get on your Boots” y “Magnificent”, se le puede leer la ilusión en la cara, da igual que el público no acompañe todo lo que podría [Inciso: Señores fans, las nuevas canciones no son menos buenas que las anteriores. Pueden estar seguros de que cuando hayan tenido suficiente tiempo para aprendérselas de memoria, les gustarán tanto como los clásicos].

Cuando llegan Beautiful Day, Where the streets have no Name, Sunday Bloody Sunday, en cambio, las amplias sonrisas de satisfacción de los irlandeses ya no son tan grandes, aunque lo compensa de sobra la actitud del público, que ahora sí canta los himnos que se han ido aprendiendo en los últimos 30 años. Lo cual explica, de paso, que no se encuentre entre las masas ni un solo adolescente.

“Pride” (In the Name of Love), “Vertigo” y la preciosa “Moment of Surrender” (del nuevo disco, y que cierra el concierto), resumen claramente las variadas dosis de evangelio que escuchamos (y cantamos, sin mucha conciencia de ello) al largo de las 2 horas y media. La primera habla explícitamente de un personaje histórico llamado Jesucristo, que se dio a sí mismo hasta la muerte… por amor. La segunda trata sobre la tentación y el desierto del alma. Y la tercera, una gran balada, habla de ponerse de rodillas (Bono lo hace sobre el escenario), para sin más público que lo divino, rendirse ante el Creador.

U2.com

Destaca José de Segovia (expertísimo en U2) que la ambigüedad de Bono muchas veces no ayuda a sacar conclusiones claras sobre su posicionamiento en cuanto a la fe. ¿Es el líder de U2 un espiritualoide simplista? ¿Confunde fe con buenas intenciones sociales? ¿Se queda sólo con lo que le interesa de la figura de Jesús, el amor, el perdón, el llegar a los más necesitados? Son algunas de las críticas que se le hacen a Bono y, en cierto sentido, son justas. Lo que parece evidente en muchas de sus letras, queda difuminado por otros lados, y hay mensajes que no cuadran.

Pero después de vivir un show de U2 a cinco metros de la banda, resulta difícil negar que lo que el disco “No line on the Horizon” pretende transmitir, en gran parte de sus canciones, es un acto de adoración a Dios. Una proclamación de su soberanía, su poder y su “Magnificiencia”:

I was born
I was born to sing for you
I didn´t have a choice but to lift you up
And sing whatever song you wanted me to
I give you back my voice
From the womb my first cry, it was a joyful noise…
Only love, only love can leave such a mark
But only love, only love can heal such a scar
Justified till we die, you and I will magnify
The Magnificent
Magnificent

Artículo publicado en P+D

No pensaba insistir en el tema de De Cospedal. Pero… hoy he leído unas declaraciones del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, diciendo unas palabras increíblemente parecidas a lo que yo escribí en un post en este blog hace tan solo 2 días. Ahí está las líneas del El Mundo, sobre lo que el ministro del PSOE ha dicho en la rueda de prensa:

Respecto a estas declaraciones, el titular de Interior se ha expresado duro y crítico con la posición que está adquiriendo el PP y ha instado a la oposición a que si tiene pruebas acuda a los juzgados. “Esta infamia se hace con pruebas y en los juzgados y no en una playa y sin pruebas”, ha espetado Rubalcaba. “No se puede decir la barbaridad del verano y luego me doy un chapuzón“, continuó. (crónica entera aquí)

Yo escribía el 9 de agosto:

Ni siquiera en verano. (…) Ni siquiera si están de vaciones, o si detrás del micro se ve la playa y el sol radiante. (…) Ni siquiera en agosto nos podemos evitar lo que Voltaire llamaba la “infamia” pública de los que se mueven cerca del poder. (…)Y lo dice con toda la tranquilidad, como quien tumbado en la arena dice “hoy no hace tan buen día como ayer”. Por favor. Hay cosas que no valen, no vale confundir a la gente con bestialidades como ésta. (post entero aquí)

No quiero sonar fuera de lugar, pero ¿no son increíbles los parecidos? ¿Algún geek de internet me puede aconsejar sobre probabilidades de sacar dinero por infringimiento de derechos de autor? : P

Ni siquira en verano. Ni siquiera con el moreno, las gafas de sol en el pelo, la camisa blanca. Ni siquiera si están de vaciones, o si detrás del micro se ve la playa y el sol radiante. Es un poco triste. Ni siquiera así algunos políticos hacen un esfuerzo por defender a los que creemos que la política no es tan mala, tan tristemente falsa. No queremos ser simplistas, no queremos caer en lo de “Ves como todos son corruptos?” o el “que te esperabas de los políticos, no tienen ideas, solo se insultan”. Pero es que… es verdad. Ni siquiera en agosto nos podemos evitar lo que Voltaire llamaba la “infamia” pública de los que se mueven cerca del poder. “Aplastadla!” (la infamia), repetía en sus escritos.

Dibujo

De Cospedal. Es una gran político. Una mujer equilibrada, las cámaras le sientan bien, la mirada limpia, el tono tranquilo, una mujer que podría ganar las elecciones en España, sin duda. ¿Pero entonces? Entonces una acusación de película: El Gobierno de un país democrático, en el que hay separación de poderes, estaría orquestando al poder judicial y a la policía del estado para pinchar teléfonos ilegalmente al partido de la oposición.

Y lo dice con toda la tranquilidad, como quien tumbado en la arena dice “hoy no hace tan buen día como ayer”. Por favor. Hay cosas que no valen, no vale confundir a la gente con bestialidades como ésta. ¿A qué ayuda? Dígame, De Cospedal, ¿cuántos escaños va aganar en las elecciones de 2012 por haber dicho ésto ahora? Ninguno. Y cuánto le cuesta esta chorrada a la imagen de la democracia, y los que representan a la gente, los políticos?

Es una pena. De verdad.  No sé si yo estuviera  tan cerca de la tentación del podercomo lo está De Cospedal, sería más responsable. Pero seguro, seguro, que durante las vacaciones intentaría relajarme para volver al trabajo con algo más de equilibrio y sentido común.

Por favor, vamos a dejar la política playera.

Breath

penya-segat

Mi facebook, tu i-phone, su email y su serie, a cambio de mis amigos, tus conversaciones, sus palabras y la intemperie.

Mi trabajo, tus manias, su sueldo y su ciudad, a cambio de mi esfuerzo, tu movimiento y su autenticidad.

Quiero un poco más de silencio blanco, del que te hace sentir vacío. Para llenar al agujero de mi caída con lo el que da sentido.


Everything I have is trash
Compared to knowing who You are.

Rec.

rec

A veces es un canción, o un olor, o lo que alguien escribió en su blog. Puede ser un matiz, pero abre la veda y de golpe la mente se te va a otro sitio, aparecen sensaciones antiguas, y hasta la respiración varía. La luz de la habitación también parece haber cambiado.

Te has ido 3 estaciones hacia atrás, de una primavera a un verano.

De repente ese sentimiento que me impregnó durante meses vuelve a hacerse real, con todos sus matices, con todos sus argumentos defensivos. Entiendes por qué veías las cosas como las veías. Recuerdas colores que hoy  ya no existen, o un empuje que la racionalidad ya había erradicado.

Hoy me pasó leyendo una reseña musical. Sobre un músico del que no había escuchado antes, no me sonaba de nada, ningún punto de conexión. Pero leí una frase, y una burbuja pinchó en algun sitio de mi interior, y el aire que contenía me inundó:

…pasea por parajes desolados, busca hombros donde llorar y asientos traseros donde descansar, noches, vidas perdidas, amigos de la infancia y caminos sin retorno… (Toti Torrents, último párrafo)

Y no sé, me invadió una identidad que hace un tiempo fue muy propia. Un viaje que no llegó a darse, pero que había repasado mentalmente mil veces en mi cabeza. Ya había visitado muchos escenarios, juntando piezas de ilusión que había recojido por todos lados. Una lengua cercana, y una cultura que de alguna forma ya había hecho mía. Paisajes anchos, desiertos de tierra o bosque. Un tipo de melodías, un tacto del aire, una brisa de temperatura concreta. Y un coche, sencillo, con “asientos traseros” en el que estirarse mientras otra persona conduce mirando al horizonte. La ropa de viaje usada, los pequeños detalles, las conversaciones profundas, los silencios, y la llamaradas de una hoguera improvisada al borde de la carretera. Muchos silencios cómodos, y muchas medias sonrisas medio pensadas.

Bastó con un pequeña aguja en forma de artículo para que explotara la burbuja de un momento superado. Nostalgia en positivo, y el recordar que viviste cosas que fueron auténticas.

Mañana será una canción, o una fotografía, o un color. Y un momento diferente saldrá a flote.

Llum(í)

foco

No és tant difícil trobar la llum que permet que vegis tot el que t’inspira. T’asseguro que es deixa trobar. N’hi ha prou amb ser capaç de reconèixer que la llinterna que es porta a sobre no és recarregable per sí sola, i que a més, siguem sincers, pesa cada día més. Fóra respostes a curt plaç. Anem a per la bona, encara que ens l’haguem de jugar davant dels que segueixen arrossegant  la llinterna només reomplenable d’il·lusions momentànees.

Wow. Ha sido espectacular.

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Toda la ciudad estaba llena de banderas, camisetas (no solo blaugrana, también verdes, naranjas, amarillas y la nueva.. rosa!). Éramos como 10 y sobre las 7′45 bajabamos por las Ramblas. Había un torrente de gente, todos iban al Maremagnum, a la pantalla gigante. El puente al muelle era una ‘riuada’. Senyeres, banderas de todo tipos (la Campions amarilla triunfa!), Copas de Europa de cartón, y de papel albal, y imprimidas en hojas dina4… En la esplanada entre el Centro Comercial y los Cines, el aforo saturado, 8.000 personas cantando “ue’s” con la alineación, e intentando mantener el equilibrio entre los empujones por todos lados. Iniesta y Messi, los protagonistas de los cánticos. Y Cristiano Ronaldo. Y el que descubrimos subido en el tejado del Maremagnum, ¿cómo se ha subido allí?

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Los primeros 10 minutos mucho silencio, como es posible que no hayan hecho una sola jugada… ¿pero que les pasa? Y Cristiano que tira. Y vuelve a tirar. Y van tres. Y entonces, primer balón. Iniesta, dribla Eto’o, y 5 minutos de gritar sin parar. Vaya show, vaya euforia. Abrazos con los amigos, y de gente que no conoces, mientras intentas no perder las gafas, o las bambas, o los bolsos. Mientras acaba de desparecer el sol, el Barça empieza a hacer Ziga-zagas. “Ooolé, ooolé, ooolé!” Las suelas se enganchan al suelo pegajoso, cerveza en el pelo (en el primer gol cayeron vasos de delante), sudor por todos lados. “Olele, olala, ser del Barça és, el millor que hi ha!”. Petardos, bengalas, cohetes, confetti, y aún falta la segunda parte. Vaya Messi! ¿Alguien ha visto el salto que hace? Salta el doble de su altura! Y el cuerpo inclinado para llegar como sea? Madre mía! Ya es balón de oro, adiós Ronaldo.

Y al final, euforia. Y después, el aplauso más grande de los que estamos allí: cuando después de entregar la Copa, enfocan a Guardiola, solo, con las manos en el bolsillo, mientras mira a las gradas llenas de fans, pensativo. ‘Pep, tú saps què és fer l’únic triplet de la història del club, en el primer any que entrenes?’ No se lo podía creer.

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Muy buen rollo, nadie busca brega, de momento, daría rabia estropearlo. Cada coche lleva banderas o bufandas, y nos paramos a saludar algunos. Y grabamos algun vídeo, compramos una cerveza a los vendedores ambulantes que otras veces nos persiguen sin éxito. Llegamos a Portal de l’Àngel, y empieza una marea humana que ocupa la Plaça Catalunya entera, las calles colindantes, el Zurich, Canaletes, y un  trozo grande de Ramblas. El ambiente es increíble, y el ruido, y los tambores, y el “Copa, Lliga i Champions” que ponen en el escenario de TV3, y los bongos del grupo de brasileños. Algunos marchan, y los que intentamos cruzar la Plaça y salir por Pelai, avanzamos paso a paso, arrastrándonos con paciencia entre mucha, mucha gente. 80.000, según la Guardia Urabana, parece. Nos vamos parando a ver qué pasa, y a cantar el himno, o el “1899, neix el club que porto al cor…”.

Cuando llegamos a Pelai, la situación asusta, mucha gente empuja en sentido en contrario, y poco después vemos porqué. Todo el acceso a Pelai está vallado. Decenas de personas provocan a los antidisturbios de los Mossos que están al otro lado, a unos 40 metros,  en fila, aguantando el chaparrón de objetos, botellas sobre todo. Y llega el aviso por megafonía: “Pedimos que la gente normal se vaya rápidamentede la zona, va a haber una carga inminente” (literal). En català y en castellano. Así que salimos rápido, avisamos a un padre que lleva su niño sobre los hombros que se dé la vuelta y no se le ocurra meterse en la batalla campal. Volvemos para Canaletes. Ahí miles de jóvenes siguen celebrando sin violencia.

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Y ya nos metemos por el Raval. Mucha gente, mucha mucha gente. Y nada, siguen sonando el himno fuera, y saludándose colegas que se encuentran por casualidad entre el gentío. Siguen gritando. Pero hay que irse a la cama…

Pero no sin decir que me alegro mucho por Sylvinho. Cuando esta tarde anunciaron que sería titular me dio un subidón. Se lo merecía. Por todo el tiempo que ha estado aportando desde atrás, sin recibir elogios. Por su forma de entender la vida, y también su trabajo. Porque era su último partido con el Barça, después de 4 años, y el más importante de su vida. Porque ha jugado de maravilla. Al final, lloraba, acabo de ver las imágenes. Vaya ejemplo.

Palabra más dicha

Source: RTVE.es

Éstas son las palabras que más utilizaron López Aguilar (PSOE) y Mayor Oreja (PP) en el debate que emitió ayer TVE. El ‘cara a cara’ fue bueno en su forma, mejores que los que hacen Zapatero y Rajoy,  pero algo no cuadra, no?

El tema central era las próximas elecciones europeas,  pero en lugar de las propuestas y el futuro en Europa, el debate fue una riña sobre política española. El gráfico no engaña.

pd. Momento tenso del debate fueron cuando López Aguilar relacionó claramente a Mayor Oreja con el franquismo. El popular, en cambio, tuvo su momento de gloria al decir que en algunas comunidades (léase Catalunya, porque Galicia y País Vasco ya están bajo control del PP) “se prohíbe el castellano”.

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